Martín López Zubero:"Era favorito, pero había que ganar"
A Barcelona 92 llegó en momento dulce. Era el favorito: si la final salía rápida, Martín no tendría rival. Salió lenta, pero también ganó. Retirado hace años, sigue volcado con la natación. Dirige su fundación y entrena en Orlando y Florida.

Nació hace 33 años en Jacksonville (Florida, EE UU), donde se crió. La influencia de su padre, el oftalmólogo maño José Luis López Zubero, le abrió el corazón a España. Su primer club fue el Helios de Zaragoza y a los 18 años debutó en un Europeo. A Barcelona 92 llegó en momento dulce. Era el favorito: si la final salía rápida, Martín no tendría rival. Salió lenta, pero también ganó.
Pasadas las siete y media de la tarde de aquel martes 28 de julio de 1992 más de 10.000 personas aguardaban con impaciencia en la piscina Bernat Picornell al mejor nadador español de todos los tiempos, Martín López Zubero.
Nacido y criado en EE UU, era el gran referente en los sueños de gloria de la afición española. Ningún otro deportista patrio era más favorito que él en su prueba, en aquellos Juegos mágicos. Aterrizó en Barcelona escasos días antes de competir para no turbar su concentración como campeón del Mundo y líder del ránking de la distancia. Era el hombre y no falló: segundo oro para España.
Martín López Zubero nos cuenta sus recuerdos: "Cuando llegué al aeropuerto de Barcelona antes de los Juegos había una gran cantidad de medios de comunicación esperándome. Todos querían que les dedicase un minuto para una entrevista, para firmarles autógrafos o para que me hicieran fotos... Acerté al llegar más tarde a Barcelona comentó tras ganar la prueba, porque cuando aterricé me encontré con gente, amigos, todos interesados en que triunfara, pero yo necesitaba tranquilidad, y en Florida la tuve en las semanas previas".
"Tuve mucha presión. Cuando llegué a Barcelona todo el mundo quería que le dedicase un minuto: entrevistas, fotos, autógrafos".
Explica también el nadador de Jacksonville que el día de la competición tuvo que lidiar con la presión, que se hizo casi insoportable en las horas previas a la carrera: "Una cosa es ser el favorito y otra ganar la prueba. Acabé cansadísimo. No tanto por el esfuerzo y sí por la tensión acumulada. El triunfo no fue nada fácil, pero la táctica de reservarme al principio y terminar con fuerza salió bien". El aliento de la gente, de la afición, de sus amigos y familia hizo el resto: "La Reina Sofía estaba presente en las gradas; mi hermano David y mi padre (el doctor José Luis), en la piscina. Contar con la ayuda de mi hermano, que había nadado anteriormente en tres Juegos Olímpicos, fue muy importante. Su experiencia fue clave en mi éxito. Ahora puedo decir que somos los únicos hermanos en la historia de la natación olímpica con medalla (David fue bronce en Moscú 80, en 100 metros mariposa)."
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Retrocede diez años en el tiempo, entonces se emocionó tras lograr el oro. Los festejos, sin embargo, tuvieron que esperar "a que nadara en 100 espalda y 200 estilos". "Una vez acabó la competición fuimos a Zaragoza para celebrar el éxito con mi familia, en mi honor se realizó una ceremonia en El Pilar".
Es un fanático de Internet, del correo electrónico, incluso anunció su despedida a su club, el Natación Sabadell, a través de un escueto comunicado por e-mail. Sigue en contacto con ellos y centra todos sus esfuerzos en el desarrollo de la natación. Es entrenador (Orlando y Florida) y dirige su propia fundación.