"El primer día no tuve descanso"
En la primera jornada de los Juegos, la siguiente a la ceremonia inaugural, Juan Antonio Samaranch, presidente entonces del COI, tuvo una frenética actividad y visitó el Centro de Televisión y diversas sedes.


Qué hizo en el primer día efectivo de los Juegos, la primera de las jornadas en las que se celebraron competiciones?
- Recuerdo que me levanté temprano porque la competición iba a empezar y toda la organización tenía muy claro que ese iba a ser el momento de la verdad. Ese primer día no tuve un momento de descanso.
¿En qué lugares estuvo?
- En muchas sedes y en el Centro de Operaciones y deTelevisión.
¿Por qué especialmente en este último lugar?
-Porque no hay que olvidar que íbamos a asistir a la transmisión deportiva más importante de la historia de la televisión hasta ese momento.
El espectáculo televisivo llegó a alcanzar cotas inimaginables hasta entonces...
- Todos salimos beneficiados y la proyección de los Juegos de Barcelona llegó a los lugares más insospechados. Supimos combinar el deporte olímpico con un verdadero espectáculo deportivo y acertamos plenamente.
Ese primer día de competición, además, debutaba el Dream Team, el equipo profesional de baloncesto estadounidense, las grandes estrellas de la NBA...
- Ese fue otro de los grandes éxitos de los Juegos de Barcelona. Queríamos tener a los mejores deportistas del mundo en los Juegos y el acuerdo entre la FIBA y la NBA fue histórico.
El equipo que acudió fue impresionante.
- El mejor de baloncesto que jamás se haya formado.
¿Qué importancia tuvo la presencia olímpica de los profesionales estadounidenses?
- Creo que marcó un antes y un después en la competición y en los propios Juegos Olímpicos.
La ceremonia inaugural celebrada hace hoy diez años y un día, ¿fue la mejor de la historia?
- He dicho muchas veces que los Juegos celebrados en Barcelona fueron los mejores de siempre, pero la ceremonia inaugural marcó un punto de inflexión. Su visión de futuro y su perfecta combinación artística, cultural y deportiva ha marcado un camino para los Juegos Olímpicos que han venido después y para los que vendrán en el futuro.
Tiempos de recuerdo. ¿Qué pensó cuando leyó allá por 1986, en Lausana, el nombre de Barcelona como ciudad organizadora de los Juegos de 1992?
- Que cualquier persona está en deuda con el país que lo ha visto nacer y que haber logrado los Juegos para mi país y mi ciudad saldaba con creces esa deuda, si es que tenía alguna. Puedo asegurarle que luché con todas mis fuerzas para conseguirlo.
Lo que jamás le faltaron fueron fuerzas para estar 21 años al frente del Comité Olímpico Internacional. ¿Siente ahora nostalgia, cuando ya no es presidente?
- Hay un tiempo para cada cosa y ahora, desgraciadamente, mi salud no es la de entonces. Precisamente el día de mi adiós a la presidencia, el 17 de julio del pasado año, tuve un problema de salud.
¿Cómo se encuentra en estos momentos?
- Estoy sometido a tratamientos que no me dejan la libertad que quisiera tener.
El derrotar al dopaje, ¿ha sido su asignatura pendiente?
- En la vida actual la cuestión del dopaje no es solamente exclusiva en el ámbito deportivo. A los atletas se les exige cada día más y también a los que no lo son, y esta exigencia lleva a que se consuman substancias no permitidas. El Comité Olímpico Internacional fue el primero en luchar claramente contra el dopaje y estuvo solo muchos años.
¿Fue éste uno de sus grandes retos como presidente?
- Por supuesto. Fue una iniciativa personal por la que creé la Agencia Mundial Antidopaje, con el único objetivo de ganar la batalla contra el consumo de sustancias prohibidas. Se están logrando resultados muy positivos.
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¿Dejó algo por hacer en Barcelona 1992?
- Creo que hice todo lo que podía y los responsables de la organización hicieron eso y un poco más. Barcelona supo sacar provecho de su éxito organizativo y tanto los catalanes como los españoles se sienten aún orgullosos de sus Juegos, que, repito, fueron los mejores celebrados en la historia.