Rumsas, un intruso en el podio de París
El lituano, que puede frustrar a Igor o Mancebo, prefirió las fotos de Hinault en LÉquipe a Sabonis
Raimondas Rumsas es el ciclista que se ha interpuesto casi definitivamente entre el podio y los españoles. El corredor del Lampre es tercero con cinco minutos de ventaja sobre el portugués de ONCE José Azevedo (4º), su compañero Igor Galdeano (5º) y Paco Mancebo, que es sexto.
Su potencial en montaña no desentona con el de Beloki (le tiene a la vista en la general). Sus grandes cualidades como contrarrelojista le tornan peligroso para la crono del sábado, incluso optando a la segunda plaza.
Poco esperaba este lituano rubio platino que a sus 30 años sería portada en todos los medios de comunicación de su país. Con diez años su vida no tenía otro camino que no fuera la agricultura. En Silgaliai, un aldea de menos de 500 habitantes a 250 km de Vilnius, sus padres le sacaban provecho a las pocas vacas, cerdos y pollos que habían podido mantener con vida.
Cada mes de julio, el pequeño Raimondas cogía una bici y se acercaba hasta un bar donde se vendía un periódico llamado L' Equipe que hacía un despliegue sin precedentes para una carrera ciclista: era el Tour de Francia.
Raimondas Rumsas leía sin entender, pero recortaba con avidez las fotografías del francés Bernard Hinault. "Fue mi ídolo". Su habitación se convirtió en un gran puzzle de L'Equipe con Hinault, Fignon y hasta con imágenes de Caritoux en la pared. A los 13 años entró en la escuela nacional del deporte y dedicó su tiempo a los ciclos.
"Mis amigos jugaban al baloncesto y yo me los miraba encima de la bici. ¿Sabonis? Es un mito inigualable, aunque yo no me cambio por él". Lo dice serio, convencido de que su techo está todavía lejos. "Ahora que estoy aquí me he permitido el lujo de soñar".
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Un italiano
Su sueño consiste en devolverle al ciclismo todo lo que ha recibido de él. Independencia y la posibilidad de escapar de una vida que no iba con él. "Ahora soy muy feliz en Italia. Allí nacieron mis tres hijos (Raimondas, Linas y la pequeña Raisa). Siempre tendremos tiempo de volver a Lituania". Además, las cosas prosperan en Casa Rumsas. Ni siquiera tiene que mandar dinero a sus padres. Se bastan con los animales domésticos.