Baloncesto | Sergei Belov

"El cambio de sistema hundió al deporte ruso"

Rumbo a los 59 años, Sergei Belov, el Jerry West soviético, se ha adherido en Málaga junto con Homicius al grupo que apoya el regreso a las pistas de Sabonis.

<b>ANTES Y AHORA.</b> En Rusia muchos consideran a Sergei Belov como el mejor jugador de la historia de la URSS. Para él, el más grande ha sido Sabonis. Ahora, como entrenador (actualmente es el técnico del Ural Great de Perm), aún no ha alcanzado los mismos logros.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
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Rumbo a los 59 años, Sergei Belov, el Jerry West soviético, se ha adherido en Málaga junto con Homicius al grupo que apoya el regreso a las pistas de Sabonis. 22 años en el CSKA de Moscú, 11 ligas de la URSS y batallas de gigantes contemplan las piernas fabulosamente marcadas de Belov: él sí que es un gigante.

Se cumplen 30 años del partido más famoso en la historia, la final de los Juegos de Munich y la victoria de la URSS sobre EE UU gracias a aquella canasta de Alexander Belov. Usted lo vivió, usted lo ganó, Sergei. Los americanos nunca recogieron la medalla de plata. 30 años después...

—Llevo 30 años diciendo lo mismo: no tengo una sola duda de que el resultado fue legal. La gente recuerda las discusiones del final, pero no que nosotros, la URSS, siempre fuimos delante durante el partido. Lo que pasó al final fue malo, porque empañó nuestro triunfo, que era merecido. Pero, de haberse tomado otra decisión, se habría tratado de algo irregular. ¿Un robo? Pues sí. Los americanos no quisieron sus medallas de plata, pero su triunfo en condiciones injustas hubiera generado algo peor, un campeón olímpico indigno.

—En 32 años de jugador en la Unión Soviética, desde que empezó en Sverdlovsk (Sergei Belov es siberiano, de Tomsk), hasta su retirada, con el bronce de los Juegos de Moscú 80, está claro que conoció el cenit del baloncesto soviético. Después llegó la perestroika, y...

—El cambio de sistema, la perestroika, y la desaparición de la Unión Soviética hundieron no sólo al baloncesto, sino a todo el deporte de Rusia. El nuevo sistema no sólo no funcionó, sino que desactivó lo que iba bien. Todo funcionaba y toda esa estructura se vino abajo. No creo que se pueda regresar a mis tiempos.

—Habla como un oficial del Ejército Rojo: 22 años en el CSKA de Moscú (1968-80) dan para mucho, ¿no es así...?

—...No hay que dar explicaciones, pero jugar en el CSKA era lo máximo que había en Rusia y en la URSS. Y la única manera de recibir un sueldo por jugar y entrenarse era con un despacho de oficial del Ejército. Pero si me pregunta si creo en los valores de la camaradería, la colaboración y el trabajo en conjunto, respondo que sí. En el Ural Great de Perm, Homicius y yo somos como un solo entrenador dividido en dos cuerpos, porque creemos en esos valores. (Homicius, que traduce y apuntilla a Belov, asiente y matiza: "los extranjeros nunca han conocido demasiado nuestros valores e integración: para nosotros, las personas están por encima de ideologías. Y hemos sufrido mucho por esto").

—A usted, Sergei, le decían "el Jerry West soviético". ¿Quién ha sido el mejor jugador que ha visto?

—Sabonis. Nadie con su altura y problemas de lesiones ha sido capaz de hacer lo que él. Pienso que aún ahora puede acabar jugando bien... si verdaderamente se lo propone. (Homicius dice que "Sergei Belov no puede decir que el mejor fue él, pero en Rusia todos lo piensan").

—¿Ha visto a ese chico español que dicen que es tan bueno, Gasol...?

—Sólo en algunos partidos de la NBA. No le conocía de España ni le había visto en el Barcelona. Llama la atención por la altura y coordinación. Me gusta mucho por el margen de mejora que tiene, porque, con lo que es, aún puede ser mucho mejor.

—Usted lo tenía más fácil: se levantaba casi sin doblar las piernas, con los talones, y anotaba esa suspensión mortal...

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—Son habilidades naturales que vienen con uno. Pero, ¿usted sabe con qué disciplina había que entrenarse en el CSKA...?

(No: uno no conoció a Brezhnev ni comió sus primeras patatas calientes con las cartillas del Padrecito Stalin. Como el gran Sergei Belov, Héroe de la URSS, oficial del Ejército Rojo... y el mejor jugador natural que Europa ha conocido).

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