Ciclismo | Tour 2002

La ONCE todavía ve batible a Armstrong

Joseba asume la capitanía después del mal día de Galdeano.

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La cara de Igor subiendo el Aubisque ya delataba que el día no le iba a sonreír. Su corazón y el maillot compensaron un tanto el vacío en el corazón que traía consigo. En las faldas de La Mongie su rostro de sufrimiento no había disminuido. De un plumazo, los US Postal decidieron que Igor debía devolverle los galones a Beloki.

A Joseba le gustó la idea y siguió el rastro de Heras y Armstrong. Entró pletórico en meta. "Empújame", le imploró a un compañero radiofónico en plena carrera hacia el coche de equipo. ¡Claro! La cuesta no se acaba en La Mongie, sino que sigue empinada hasta la cima del Tourmalet. Ni con el reloj a cero pudo respirar tranquilo Joseba.

La ONCE se despertó en Pau de amarillo y terminó en los Pirineos de rosa, el color habitual de su maillot. Sin embargo, lo que podría suponerse como un paso atrás se puede considerar toda una hazaña. Rivalizar con Armstrong en pleno estado de superhéroe no es fácil. "A mí no me asusta nadie", dijo Beloki, que se ha lanzado definitivamente al ruedo del Tour. A un kilómetro de meta, Beloki quedó emparedado entre el bejarano y el texano. Díficil porvenir.

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Mientras Beloki atendía a la prensa, Igor Galdeano comía un nutriente bocadillo en la furgoneta del equipo ONCE-Eroski. Ni un mal gesto para nadie, ni un suspiro. Todo elegancia. "Tuve una sensación de vacío desde el Aubisque. Las fuerzas no me aguantaban".

Asumida la pérdida del maillot, Igor pareció ponerse a las órdenes de su nuevo líder único. Beloki ha perdido a su compañero de las alturas de las clasificación, pero ha ganado para la causa a un bregador de cinco estrellas como hay pocos. Ayer sólo tuvo un día tonto.

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