Ni zidanes ni pavones
En el plazo de tres semanas, el Madrid de baloncesto ha sufrido una auténtica convulsión. El 25 de junio, Scariolo es degradado, pero ratificado como entrenador, y Valdano anuncia que la sección inicia un proyecto de tres años, con los pavones de la cantera. Una semana después, Scariolo es cesado; al día siguiente se anuncia el fichaje de Imbroda. Ayer, el único zidane del equipo, Raúl López, se despide del club. Marcos Beltrá, el jefe de relaciones externas, había recordado en plena crisis que la cláusula de Raúl era de mil millones y que se confiaba en él como líder del equipo para los próximos cuatro años.
El Madrid se ha quedado sin Raúl y el proyecto a tres años
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vista con la cantera se ha convertido en uno a corto plazo, para el que ficha todo lo que se puede, es decir, de momento a Reyes, un jugador de 31 años que ayuda a subir la media de edad del equipo (Herreros, 33; Alberto Angulo, 32; Tarlac, 29; Lucio Angulo, 29), a Lucas Victoriano, que ya era del club, y en cuanto pueda, a Digbeu, que si va al Madrid será porque el Barcelona no le quiere, o a Sabonis (37 años) para jugar veinte minutos. Se va conformando así una buena plantilla para salir del paso, pero en la que no hay ni zidanes ni pavones.
Una cosa al menos hay buena: no aparecen nombres raros que desarraiguen el equipo. En este sentido, Imbroda se mantiene fiel a su idea de "españolizar el Madrid", pero el mercado nacional se le agota. La opción de Marcos se esfumó y la de Mumbrú es remota. Queda lo más difícil: un buen base. Ésa será la gran apuesta que tendrá que hacer Imbroda, el seleccionador nacional que planifica el futuro del Madrid. Será una situación transitoria, pero no me negarán que es extraño ver a todo un entrenador del Madrid que dentro de dos semanas dejará el club para dedicarse a la Selección durante 40 días.
