El fútbol marca los plazos olímpicos
Madrid sigue avanzando en su carrera hacia la candidatura de los Juegos Olímpicos de 2012. Ayer dio un paso más. Ya tiene listo el cuestionario que le exige el Comité Olímpico Español. Por mucha importancia que se le quiera dar, se trata de un mero trámite. ¿Quiere organizar los Juegos? Claro. ¿Tiene apoyo político? Por supuesto. ¿Tiene las infraestructuras necesarias la ciudad? Faltaría más, somos la capital. ¿Tiene instalaciones? Sí, y las que falten las haremos. ¿Tiene experiencia en organizar grandes competiciones? En eso estamos. ¿Tiene dinero para financiar unos Juegos? Faltaría más.
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No obstante, este formulario es más que una simple declaración de intenciones. El equipo de Madrid 2012 lo que ha hecho hasta ahora es conseguir la unidad política, convencer a todos de la viabilidad del proyecto y lograr que cuadren las cuentas. No es poco, teniendo en cuenta que la organización de unos Juegos es la empresa más compleja que una ciudad pueda acometer ahora mismo. Madrid ha firmado el compromiso por el cual si le conceden los Juegos tiene capacidad para organizarlos, independientemente de los cambios políticos que pudiera haber en el futuro.
Aprobadas las grandes líneas maestras, ahora hay que desarrollar la letra pequeña. La del estadio, por ejemplo. Unos quieren remodelar la Peineta; otros prefieren levantar otro estadio. Ya sea una opción u otra, la inversión es tan enorme que no se sabe cuándo se acometerá. Hay un miedo tremendo a levantar un coliseo para que luego vayan 4.000 espectadores a ver una reunión de atletismo. En este caso, el inicio de las obras no la marcará el calendario olímpico, sino el Atlético o el Rayo, a quienes se ofrece jugar en el estadio para que la rentabilidad esté garantizada. Hasta entonces no se pondrá un duro.
