Por fin es batible
Noticias relacionadas
Las buenas sensaciones que tenía ayer desde que me levanté se cumplieron con creces. No me dolían demasiado las piernas, lo cual de entrada es bueno, y, a medida que calentaba, me iba encontrando mejor. Para no ser la contrarreloj mi especialidad, sobre todo en un terreno tan duro, la verdad es que no perdí mucho tiempo. Lo que peor llevo en este tipo de pruebas es que se me hacen eternas. Desde que sale el primer corredor hasta que lo hace el último pasan siete horas. Y además te pasas todo el día solo: calientas solo, corres solo... Por lo demás, lo mejor del día fue la derrota de Armstrong. Lo hemos vivido todos los españoles con cierta sorpresa a la vez que con alegría.
Además, el hecho de que sea un medio español como Botero el que haya derrotado al americano nos ha alegrado aún más. Y al equipo ONCE le ha servido para convencerse de que Armstrong es batible. En lo que respecta a nosotros, el ibanesto, estamos deseando que llegue el jueves y, con él, la alta montaña. Pero lo que tenemos más cerca es el día de hoy, el mal llamado día de descanso, porque cuando toca traslado acabas cansándote más. De entrada, nos levantamos muy pronto para coger el avión. Tenemos las mismas obligaciones que en un día normal: rodar, masaje... Aunque parezca extraño, es como correr pero sin correr.