Ciclismo | Tour (8ª etapa)

Empieza el festín

El Tour entra en su fase decisiva con una crono de 52 km. Hoy se sabrá si Igor y Beloki resisten a Armstrong. El holandés Kroon ganó antes de la tormenta

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El señor brazo fuerte tiene previsto ganar medio Tour esta tarde. La otra mitad la deja para las dos primeras etapas de montaña (jueves y viernes). Su cuerpo está programado para eso y ni siquiera imagina una tercera semana de sobreesfuerzo, pues ni las calculadoras de Armstrong (y Ferrari) pueden garantizar su rendimiento pasados 15 días.

Hoy el objetivo no será otro que agarrarse a su látigo. Resistir es soñar. Y soñar es que Igor y Botero luchen por la victoria, que Beloki no ceda más de un minuto, que Sevilla y Osa no entreguen más de dos; en fin, que Armstrong no saque nada en claro, que se impaciente. Hay que empujarle como sea hacia la tercera semana. Que nos mate allí, si puede.

No diré que lo sucedido hasta ahora fue insignificante. Demasiado castigo para no tenerlo en cuenta. Pero la conquista del Tour empieza hoy, lo demás no fue más que cruzar la playa de Omaha.

Es cierto que después de ocho días nos agarramos a cualquier presagio que nos permita sospechar de Armstrong: su caída (accidental), su excesiva chulería (congénita). Pero sí llama la atención su forma de provocar a Manolo Saiz. Le reprocha (o le recuerda) que siempre termina por quemar a su equipo, que no deja de quejarse. Es curioso que alguien tan ególatra dedique su tiempo a otra cosa que no sea mirarse el bíceps. Hoy veremos.

Ayer hubo etapa, no crean, y fue otra banderilla en el lomo de los ciclistas, que ya están tan cansados que no se cayeron por no levantarse después. No estaba Freire, que abandonó dolorido, en especial con la carrera. No le gusta el Tour, tiene otros dioses.

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Aunque hubo españoles en casi todos los escarceos, la fuga definitiva se formó con tres holandeses, tres franceses y un letón. Ayer era la Fiesta Nacional de Francia y los hijos de la patrie estaban muy activos. De nada les valió, pobres: ganó un holandés, Kroon. Si Moncutie no les sale bueno, Leblanc puede acabar organizando carreras de sacos.

Imagino lo que sentirán los ciclistas en la etapa de hoy, los nervios de antes, el esfuerzo de durante, morir y dosificar, los gritos desde el coche, vamos valiente, el pulsómetro y las referencias. Imagino que hoy derrocamos al armstronauta porque siempre hay un primer día y un último. También me imagino a Indurain, que relaja.

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