Bretaña, tierra de santos y de Bobet
Esta etapa dominical transcurre por la antigua región de Armórica, convertida en Bretaña desde que en los siglos quinto y sexto fue invadida por tribus bretonas célticas que huían de Inglaterra ante las invasiones de los pictos, anglos y sajones. Durante varios siglos constituyó un ducado independiente, a veces más cercano a la monarquía inglesa que a la francesa. El definitivo triunfo francés en la Guerra de Los Cien Años (1453), cuando derrotaron a los ingleses en la batalla de Castillon, eliminó la barrera de Normandía que se interponía entre Francia y Bretaña. La suerte estaba echada y representó la sentencia de la soberanía bretona. Primero, con la derrota del duque Juan II en la batalla de Saint Aubin en el año 1488; más tarde, en 1532, cuando su nieta Claudia se casó con Francisco I de Francia poniendo el definitivo punto final a la independencia del ducado bretón.
Aproximadamente en el ecuador de la etapa se atravesará la población de Saint Méen le Grand, nombre de un santo varón que llegó procedente de Inglaterra para evangelizar a los bretones. En Bretaña existen multitud de poblaciones con nombres de extraños santos medievales. Aquí, en Saint Méen, nació el gran Louison Bobet, tres años consecutivos vencedor del Tour, y donde sus amigos crearon en 1994 un museo con multitud de objetos que perpetúan el recuerdo del fallecido campeón.
Plouay se encuentra en el corazón de la Bretaña auténtica, la que mantiene todavía su lengua, su música, gaitas incluidas, y sus costumbres ancestrales. Su mismo nombre significa parroquia en la lengua vernácula.
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