Los encierros no son para los atletas
Hoy acaban los Sanfermines. Ha sido una semana de encierros, con los mozos corriendo delante de los toros. Los mozos no son atletas, y muchísimo menos mediofondistas, como se puede deducir de que los 850 metros del recorrido resultan idóneos para ellos. Realmente no hay nadie que sea capaz de correr todo el tiempo delante del toro. Éste, si no se cae, tarda dos minutos en llegar a la plaza. Ese tiempo difícilmente podrían hacerlo los mejores atletas del mundo de 800 metros. El encierro sale cuesta arriba y las condiciones del piso no permiten correr tan rápido como en la pista.
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Los toros arrancan de los corrales a tal velocidad que ni siquiera el recordman mundial de los 100 metros les aguantaría 20 metros. Imposible, pues, establecer una equivalencia toro-atleta en el primer cuarto del encierro, en el que los mozos se limitan a apartarse. Luego, la manada comienza a disminuir gradualmente su velocidad. Es entonces cuando sí es posible correr delante algún tiempo. ¿Aguantaría a partir de ahí un atleta de élite hasta la plaza? En la teoría, sí; en la práctica, imposible. La aglomeración de gente es tal, que no tiene espacio para desarrollar con toda amplitud su zancada.
Normalmente, las condiciones del encierro sólo permiten correr unos 50 metros delante del toro. La zancada es corta, pero de una frecuencia altísima, para posibilitar el control de la velocidad, necesario para echarse a un lado en caso de apuro y, sobre todo, para conservar la distancia con el toro y también con los mozos que van por delante, quienes tarde o temprano son los que acaban entorpeciendo la carrera. Esta forma de correr se ajusta más a las características de los atletas de 200 metros tipo Michael Johnson , para lo que hace falta velocidad y potencia. La resistencia, en este caso, no cuenta.
