Sabonis y el pescaíto
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A la desesperada, Imbroda intenta marcar en el Madrid de Valdano y Florentino un primer, gigantesco y lituano gol: un tal Arvydas Sabonis. Bien: al día de hoy, "nadie ha hecho una oferta formal" (comillas de Arturas Ortega, representante de Sabonis) por hacerse con los servicios de Arvydas, pero puede garantizarse que, salvo una proposición indecente del Madrid, Sabas se entrena... para jugar a gustito en la Costa del Sol.
Responsabilidades, las mínimas: sus hijos Zygmantas, Tautvidas y Diki, y uno o dos días de entrenamiento a la semana. A los 37-38 años y con todo hecho, ¿para qué más...? Imbroda quiere vestirle de blanco, pero Sabas quiere cervecita, pescaíto frito, echarse unos veintiunos con Maljkovic y reírse mucho. Y eso no lo da el Madrid...
