Ciclismo | Tour 2002

Virenque se confiesa admirador de Sevilla

"Me recuerda a mí de joven, pero él es mucho más completo".

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Desde que el Tour empezara en Luxemburgo, los líderes españoles de la carrera —dígase Igor González de Galdeano, Joseba Beloki y los Kelme, Sevilla y Botero— han venido insistiendo en que para derribar la fortaleza de Armstrong hay que unirse más que nunca.

El primer extranjero que se ha sumado a la idea es Richard Virenque. El francés, renacido para el ciclismo, tras una sanción por dopaje, de la mano del Domo vuelve a ser temible en las cuestas de los Pirineos.

"Mi objetivo es conseguir el maillot de la montaña". El tradicional jersey a puntos rojos tiene un prestigio especial en Francia. Virenque lo ha logrado en cinco ocasiones. De repetir igualaría con Federico Martín Bahamontes y Lucien Van Impe al frente de los más laureados en esta clasificación.

"Espero tener la libertad suficiente desde los Pirineos para ayudar a los españoles que estén delante. Sería un halago para mí ser su aliado. Si me escapo, que me sigan", dijo a AS. La popularidad de Virenque no se ha resentido ni un ápice pese a haber estado mezclado en el asunto del dopaje. "Me forro a firmar autógrafos, tanto en las metas como en las llegadas. Me siento como un chaval y con los ardores que tenía antes, cuando me jugaba las etapas de alta montaña". El francés avisa.

La que fue eterna promesa del ciclismo galo para suceder a Bernard Hinault en el corazón de los aficionados ya ha elegido a su corredor preferido: Óscar Sevilla. "Tiene raza y ganas de comerse la carretera. Me recuerda a mí en mis años jóvenes". Virenque tiene ahora 32 años.

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La explosividad del manchego de Kelme le deja asustado. "Además es más completo que yo. Va mejor en contrarreloj. Todavía es pronto para exigirle grandes cosas. Sus grandes días están por llegar". Más halagos. Unos días después de que Eddy Merckx pronosticase un gran éxito de Sevilla, otra gran figura se ha subido al carro.

Tocado.

Virenque tiene todavía seis días de tranquilidad antes de que llegue la montaña (el jueves, en La Mongie). Aprovechará el tiempo para recuperarse de un golpe en su rodilla derecha sufrido camino de Rouen. "No quiero cabrearme como lo hacía antes. En Pirineos estaré preparado". Garantía de espectáculo.

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