Entrevista Óscar Freire

"Hay que jugarse el tipo en el Tour"

Le han bastado menos de 48 horas para que los franceses conozcan realmente el poderío de Freire. Lo suyo ha sido llegar y besar el santo. Además lo hizo en campo contrario, en el de Zabel.

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¿Qué sensación tiene tras lograr otro nuevo éxito?

—-Pues estoy gratamente sorprendido. Realmente no me esperaba ganar una etapa tan pronto, y menos en la llegada de Sarrebruck. Todo era ideal para que ganara Zabel.

¿Cómo fue el sprint? Salió usted desde atrás, ¿no?

—Tenía muy bien cogida la rueda de Erik Zabel, pero ya en la recta de meta decidí dejarme caer un poco para ponerme detrás de Robbie McEwen. Cuando vi posibilidad me la jugué y les pasé por la derecha del grupo delantero.

¡Pero tuvo un buen susto al final!

—Hombre, McEwen me cerró. Eso no se hace. Pero el Tour es el Tour y debía jugármela para ganar. Quizás en otra carrera hubiera decidido no pasar por ese espacio tan peligroso.

Por fin se habla de un sprint con color español...

—En España no hay tradición para los sprints. Además no me encontraba en buena forma, pero las circunstancias han querido que estuviera delante del pelotón en los momentos de más nervios.

¿Y ahora qué?

—Pues vamos a ser prudentes. En la tercera etapa, Tom Steels podría tener su oportunidad.

¿A por el maillot de la regularidad?

—No tengo esa intención. No tenemos planeado que yo termine el Tour.

Volverá a sus clásicas.

—Las del mes de agosto. Aquí he venido para prepararlas.

Pero se habrá llevado un alegrón, ¿no?

—Sí, pero como la alegría que tuve al ganar mi primer Mundial no la tendré jamás. Ni aunque gane la general del Tour (se ríe).

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¿Cómo planea el futuro?

—Pues debo buscar un equipo. Me gustaría volver a España aunque parece que hay más interés en el extranjero por un corredor como yo.

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