Arranca la semana clave de Óscar Freire
Una vez superado el trámite del prólogo, el Tour arranca con la maleta a cuestas y con una serie de etapas llanas con claro aroma de sprint. Allí se van a juntar los mejores especialistas del mundo en la velocidad terminal, en las rectas de la mejor carrera ciclista del mundo. Entre ellos deslumbra Erik Zabel (Telekom) y destaca el cántabro Óscar Freire.
El bicampeón del mundo no pasa por sus mejores momentos, ni físicos ni anímicos, aunque su portentosa facilidad para ponerse en forma le puede valer para ganar alguna etapa. "Ya que estoy aquí voy a hacer todo lo posible para batir a Zabel o a quien sea. De todos modos, en principio, tendré que ayudar a mi compañero Tom Steels, que está más fuerte que yo", argumenta.
Su compañero belga en el Mapei se ha aprovechado del bajón del torrelaveguense para liderar una formación que desaparecerá al final de la temporada. "Estaré una semana o diez días compitiendo. Llegué a este acuerdo con los responsables de Mapei. El Tour me va a servir para preparar las clásicas de la Copa del Mundo del mes de agosto (sueña con ganar en Zúrich)", dice Freire.
Esta táctica del despiste puede jugar a su favor. Hoy, en la etapa que dará una vuelta por el Gran Ducado de Luxemburgo, Óscar podría aparecer de la nada ante un Zabel que no tiene demasiada competencia. Casper, O'Grady, Kirsipuu, Nazon o Fabio Baldato no parecen suponer una amenaza de peso para el alemán del Telekom. La llegada a Sarrebruck (Alemania) de mañana y el tránsito por el norte y la costa oeste de Francia ofrecerán oportunidades a casi todos. A los que busquen las fugas o a los que se la jueguen todo al final.
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Objetivos
A medida que pasan las horas, Freire va encontrando las motivaciones, pese a que siga considerando que ganar en el Tour no es tan importante como hacerlo en la Copa del Mundo. "A lo mejor no estoy tan mal como creo. Me conformo llevándome una etapa. Pensándolo bien, a lo mejor puedo aspirar al maillot de la regularidad si tengo buenas sensaciones". En ese caso debería hacer el esfuerzo de superar los Pirineos y los Alpes para tratar de presentarse en París vestido de verde.