Carlota, la mujer 10
Carlota Castrejana no fue la estrella de la reunión de Madrid. No tiene el carisma, ni los títulos, ni las marcas de otros atletas. Ni siquiera se disputó su prueba, el triple , y se tuvo que apuntar a la longitud. No por ello deja de ser una atleta excepcional. De hecho, fue declarada la mejor en la Copa de Europa, cuando España consiguió el ascenso a la Superliga con un salto en triple que le valió el récord de España y la séptima mejor marca mundial del año. Sólo le falta una gran actuación internacional. Quizá sea en los próximos Europeos. Pero sólo por lo que ya ha hecho, se merece un monumento.
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Estamos hablando de la mujer más completa que quizá haya existido en el deporte español. Existe el precedente de Lilí Álvarez, que no sólo llegó a jugar tres finales consecutivas en Wimbledon durante los años 20, sino que también fue destacada jugadora de golf, de hockey y piloto de coches. Pero estamos hablando de unos tiempos en los que apenas había competencia. Ahora, en cambio, es feroz. Pese a ello, Carlota Castrejana ha sido olímpica en baloncesto y en atletismo, deporte en el que, además, estableció los récords de España de salto de altura y, hace dos semanas, el de triple salto.
El secreto de esta singular deportista es cambiar de especialidad cada olimpiada. No es que se aburra, sino que cuando alcanza sus límites empieza a explorar sus posibilidades en otra modalidad. Empezó con 13 años en el baloncesto medía 1,83 y a los 19 años se encontró participando en los Juegos de Barcelona. Se le ocurrió después hacer salto de altura pues se adaptaba a su físico. Le faltó un centímetro para ir a los Juegos de Atlanta y cambió al triple salto, donde se ganó un billete para Sydney. Ahora lo hace tan bien que por primera vez no romperá su ciclo. Repetirá modalidad en Atenas.
