Mis apuntes del torneo (1) | Julio Maldonado

Fútbol de áreas

Este Mundial de Corea y Japón ha demostrado que el fútbol empieza a limitarse a las áreas y que cada vez se construye menos en el centro del campo.

<b>PAREJAS Y TRÍOS</B>. Brasil contó con un doble pivote formado por Kléberson y Gilberto Silva y tuvo a Ronaldo (a la izquierda en la imagen) que fue el mejor jugador y el más decisivo de esta Copa del Mundo.
Julio Maldonado
Importado de Hercules
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Nada más terminar el Mundial pensé en la importancia de los futbolistas de área, los que resuelven. Me vino a la mente el Brasil de Telé Santana de 1982, mucho más exquisito que éste en su fútbol, pero sin tanto remate. Pongamos a Ronaldo por Serginho y nos saldrá un equipo casi perfecto. Lástima no nacer más tarde, pensarán Zico, Falcao, Junior, Cerezo y Sócrates. Digo esto porque mi primera reflexión de esta Copa del Mundo tiene que ver con el bajón de casi todas las selecciones.

Menos creación

Este Mundial nos enseñó que cada vez se construye menos en el centro del campo. El fútbol empieza a limitarse a las áreas. Casi todos juegan con dos y hasta tres pivotes defensivos. Brasil, con Gilberto Silva-Kléberson; Alemania con Hamann-Schneider e incluso Jeremies en la final; Turquía con Tugay y Emre, que construye, pero juega demasiado retrasado. Francia (Vieira-Petit), Italia (Cristiano Zanetti-Tommasi e incluso Di Biagio o Gattuso), Dinamarca (Gravesen-Tofting) o Inglaterra, que empezó con Hargreaves sólo, pero que pasó a un Hargreaves-Butt, roto por la lesión del primero. En Argentina trabajaban todos y hasta Senegal jugó con tres centrocampistas de choque (Diao, Ndiaye y Bouba Diop). España acabó con Helguera al lado de Baraja, en uno de los esquemas con más creación. Intentó ser más atrevido Portugal con sólo Petit el primer día, pero tras el varapalo ante EE UU cambió a un Petit-Paulo Bento.

En definitiva, todos los grandes cortados por un patrón similar, confiados en sus defensas y delanteras, pero sin crear demasiado. Se explotó poco las bandas, algo que tiene mucho que ver con la llegada de los carrileros. Salvo portentos inigualables como Cafú y Roberto Carlos, los carrileros defienden más que atacan, y al final nadie juega con extremos. Lo vimos en la final con Bode, por ejemplo. Fue delantero en el Werder Bremen, pero se adapta a los nuevos tiempos.

Salvo Dinamarca con Gronjkaer y Rommedahl, me temo que los extremos quedaron en las videotecas. Joaquín dio buenas sensaciones, pero España nunca abrió el campo por la izquierda. El caso de Wiltord y Henry en Francia es el más sangrante, porque no desbordaron por la banda ni una vez. En realidad, Corea fue quien más asomó por los extremos, pero más producto de un trabajo colectivo que de otra cosa. Habrá que pensar porqué los daneses sí lo mantienen, e incluso en el banquillo esperaba el rápido zurdo Lovenkrands.

Hemos asistido al final de la generación francesa, que miró por encima del hombro a Senegal y le costó caro, a la aparición de estos senegaleses de contragolpes perfectos, al obsesivo esquema de Bielsa, que se volvió contra él mismo, a una Italia engullida por su manía defensiva, al nacimiento del fútbol en Asia con la complicidad de los arbitrajes y a una la lista interminable de estrellas agotadas por una temporada imposible de soportar. Y al cambio de estilo de Inglaterra, a la que parece importarle un pimiento toda su cultura futbolística. Eriksson y su fútbol defensivo deberían irse con la música a otra parte.

Los mejores

El fallo de Kahn en la final lo compenso con el de Rustu en la semifinal ante Brasil. Así que el alemán ha sido el número uno entre los porteros.

Entre los defensas, el teutón Linke estuvo impecable siempre y casi perfecto en la final. Gran Mundial del inglés Rio Ferdinand, uno de los futbolistas para el futuro. El argentino Samuel cayó en la primera fase, pero mostró su nivel, como Cannavaro.

De los centrocampistas, Ronaldinho jugó de maravilla. Rápido, fuerte, se movió con inteligencia. Fue de menos a más. Una obra de arte su gol a Inglaterra y la jugada para servirle el gol a Rivaldo. Y un primer tiempo espléndido en la final. Hay crack para muchos años.

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El mejor delantero fue Ronaldo. No alcanzó su mejor nivel, pero tiene la potencia y arrancada de otras épocas. Ganó la semifinal con un gol y la final con dos. Como Zidane en el 98, fue decisivo en los momentos clave.

Lo peor han sido los escándalos arbitrales. El dueño de la Hyundai y Blatter tuvieron más minutos en la boca de los aficionados que los futbolistas, y eso es lamentable y perjudicial. Italia y España cayeron por los arbitrajes que favorecían a Corea.

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