Un campeón que reparte lavadoras
El murciano tuvo que emigrar a Portugal para abrirse camino

Juan Carlos Guillamón es, posiblemente, el campeón de España más modesto desde que quedaran atrás los tiempos de los pioneros. Nacido hace 27 años en Puebla de Soto (Murcia), el nuevo maillot rojo y gualda recibe del Jazztel un salario anual de 30.000 euros (cinco millones de pesetas) y, para aumentar sus ingresos, durante el descanso invernal aprovecha para trabajar ayudando a un amigo a repartir lavadoras. "Ni pesas, ni gimnasio. El cargar y descargar lavadoras por las escaleras te fortalece las piernas", asegura.
El corredor murciano llegó a ser subcampeón de España amateur en 1996, año en el que ganó doce carreras. Pero, como muchos otros chavales, tuvo que emigrar a un equipo portugués en 1999 para poder hacerse profesional. "En el Gresco Tavira me pagaban más que aquí. Una vez gané la Vuelta a Torres Vedras y una de sus etapas (sus únicas victorias como profesional hasta ayer), pero cuando Jazztel me dio la oportunidad de correr en España no me lo pensé, aunque me pagaran menos al tener que pagar la Seguridad Social".
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Antes y después de subir al podio, Guillamón vivió ayer un momento de euforia que le mantuvo en una nube: "Aún no me creo que sea el campeón de España. Vi mi oportunidad, ataqué de lejos y luché a muerte por llegar. Por suerte me salió bien". Guillamón confía en que este título mejore su estatus en el pelotón: "Trataré de sacarle provecho. Pero ahora no pienso en un mejor contrato o un fichaje. Sólo quiero disfrutarlo".
Estuvo al borde de la retirada
Guillamón ha sufrido dos operaciones en las arterias ilíacas de ambas piernas, que se le obstruían y le impedían un buen riego sanguíneo. La primera, en 1997, le tuvo todo el año parado; la segunda, en 2001, le dejó inactivo cinco meses: "Estuve a punto de dejar el ciclismo. Acababa de fichar por Jazztel y veía que no iba a poder ganarme la continuidad. Mi padre fue el que más me animó".
