Mundial 2002 | Brasil

1.100 periodistas, pendientes de Brasil

Ronaldo invierte una hora cada día en hablar con la Prensa

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El tirón que tiene Brasil para la Prensa internacional es impresionante. Según se acerca la final de la Copa del Mundo, la presencia de informadores en torno a las actividades de la selección aumenta de manera espectacular.

Ayer se batieron todos los récords, con 1.100 periodistas acreditados presenciando el entrenamiento y asistiendo posteriormente a las ruedas de prensa de los jugadores, en el área que se denomina técnicamente como zona mixta. De los más de mil periodistas, unos seiscientos son de Brasil.

El interés de los medios informativos es tal en el país, que se han desplazado hasta Tokio un centenar de enviados especiales de pequeñas emisoras locales, de escasa cobertura, que retransmiten en directo incluso la salida del autocar de la selección desde el hotel al estadio de entrenamiento. Todo es noticia: el asiento donde se sienta Ronaldo, la matrícula del bus, los policías que realizan la escolta, el jugador que siente molestias físicas, el color de la camiseta de Scolari... La afición canarinha escucha la radio con doce horas de retraso sobre la hora local en Tokio. Es decir, prácticamente todas las conexiones tienen lugar en la madrugada brasileña.

De todo el orbe

Pero no sólo el seguimiento mediático llega desde Brasil. Cerca de quinientos periodistas de todo el mundo siguen de cerca cada uno de los movimientos de la canarinha. Televisiones de India, Australia, Argentina, Corea, Holanda, Inglaterra y cualquier país remoto buscan las palabras de Ronaldo, el detalle, la noticia o cualquier gesto de interés general.

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Los jugadores de la selección tienen una estricta orden de atender a la Prensa sin excusas. En la llamada zona mixta todos los jugadores, estrellas o suplentes, responden a las preguntas de los informadores en cualquier idioma, con la ayuda de los traductores oficiales de la expedición. Por ejemplo, Ronaldo invierte casi una hora después de cada entrenamiento en responder a las preguntas de los periodistas. No da la espalda a nadie. Lo mismo atiende a los franceses, que a los ingleses o a los españoles. Es una norma obligada de cortesía y, a la vez, de marketing.

Las previsiones de la organización estiman que en la final habrá más de dos mil periodistas acreditados en el estadio de Yokohama. Brasil arrastra a la mayoría de los informadores, mientras que Alemania apenas engancha a trescientos periodistas siguiendo sus evoluciones.

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