Mundial 2002 | El Madrid se fija en el alemán

El hallazgo de Bernd Krauss

Dicen en Alemania que para hablar de Metzelder es imprescindible aludir al destino. Nunca antes (se cuentan con los dedos de la mano), un futbolista había culminado una ascensión tan meteórica. Pasar en sólo dos años de jugar en Tercera División a ganar la Bundesliga con el Borussia Dortmund y jugar la final de un Mundial con Alemania, no es, desde luego, nada fácil...

<b>CARRERA FULGURANTE.</B> En dos años, Metzelder ha pasado de la Tercera División a jugar la final de un Mundial.
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Dicen que hay gente que nace con estrella. Personajes que sin saber muy bien por qué viven iluminados toda su vida. A Cristoph Metzelder le podíamos incluir, sin ninguna duda, en este exclusivo y reducido grupo. Un día del año 2000, en una de sus visitas a la catedral de Dortmund (una de sus grandes pasiones) su teléfono sonó. Era Bernd Krauss, aún entrenador del Borussia... ¿Cómo un equipo que acababa de ser campeón de Europa se fijaba en un chaval de apenas 19 años y que militaba en un equipo de Regional (Preuben Münster)? Un ojeador alemán había avisado a Krauss. "Tengo al heredero de Sammer". El Borussia pagó 300.000 marcos (24 millones de pesetas) al Preuben y Metzelder se encontró de golpe en un club de primera línea.

Fue la primera visita de la fortuna. Después, la ruleta seguiría girando en el mismo sentido. Titular en el Dortmund durante dos años y el reciente título de Liga como primer gran escaparate. ¿El Mundial? Otra vez, el destino y Metzelder. Lesión de Nowotny, Worms que se rompe y Völler que se queda sin centrales. ¿A quién llamo? Metzelder es el elegido. Segunda visita de la fortuna. ¿Cómo pasar de jugar en Tercera a enfrentarse el domingo en la final de un Mundial a Rivaldo, Ronaldo y compañía? "Sí, soy un tipo con suerte", repite sin cesar el bueno de Christoph. Ahora llega el Madrid (el Bayern también ha preguntado por él), su prestigio y las nueve Copas de Europa: "La Champions es mi gran obsesión". Parece que, otra vez, ha elegido bien. ¿O no?

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