En el pecado lleva la penitencia
El Madrid ha devuelto a Scariolo a su sitio. Unas semanas de reflexión han permitido recuperar el sentido común que se había perdido desde que Scariolo asumió la dirección deportiva. Fueron tantas sus frivolidades que sumieron a la sección de baloncesto en la mayor crisis de sus 71 años de historia. En su pecado incorporó a 26 jugadores y provocó un déficit de 5.000 millones llevará la penitencia. Tendrá que renunciar a los grandes fichajes y trabajar con la cantera, que es como comenzó en el baloncesto, siendo jefe de cantera del Simenthal tres años y del Scavolini los dos siguientes.
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Ahora iniciará un proyecto de dos años, el tiempo que le resta de contrato, en el que se tendrá que poner el mono de trabajo. El frac le vino demasiado grande. Para justificar un proyecto que ya en noviembre comenzaba a ponerse en duda, Scariolo presumía de haber confeccionado una plantilla competitiva, de tener uno de los clubes mejores organizados de Europa al que grandes jugadores suspiraban por venir, de haber cuadruplicado la media de espectadores, de haber acabado con las polémicas, de haber disputado finales de Liga y Copa. La realidad no ha podido ser más dura.
Perdida su credibilidad como director y como gestor, le queda ahora rehabilitarse como entrenador, algo que también está en duda perdió una Liga con el Tau ante el Manresa del veteranísimo Creus, porque amén de derrotas difíciles de justificar, desconcertó a la plantilla con unos bases extraños cuando los fundamentos del baloncesto dicen que se trata de un puesto clave, que si se cambia de jugador constantemente, el equipo se desestabiliza. Scariolo siempre defendió a Attruia, pero ahora la da de baja. ¿No era tan bueno? La plantilla acabó dividida y enfrentada, y esto también está en el debe de Scariolo.
