Entrevista Roberto Carlos

"Estoy seguro de que toda España es ahora brasileña"

Hotel Rafre, en Saitama, a treinta kilómetros de Tokio. Brasil espera el partido con Turquía. Se ha entrenado por la tarde en el campo municipal. Al regresar, Roberto Carlos concede a AS una entrevista exclusiva. Sorteamos los controles de seguridad y nos vemos en la planta tercera. El crack nos habla de España, de Brasil y de su futuro.

Roberto Carlos recibió a AS en el hotel de concentración de Brail.
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Todo apuntaba a una final entre España y Brasil. Pero la Selección de Camacho volvió a quedarse en el camino.

—España debería haber resuelto el partido con Corea sin necesidad de llegar a la prórroga. La diferencia de calidad entre un equipo y el otro era enorme. Tanto jugador por jugador, como en el bloque. Todo el partido fue de España y les faltó determinación para marcar goles con claridad.

¿No tiene España mentalidad ganadora en estos acontecimientos?

—Con Camacho sí ha llegado al Mundial con una buena mentalización y su actitud en el campo fue la correcta. Pero a España le faltó fuerza. Los jugadores llegaron muy justos al partido de Corea después de sufrir mucho ante Eire. La primera fase fue una demostración de buen juego, de orden y seriedad con el balón. Pero las angustias que padeció ante los irlandeses fueron el principio de la despedida de España.

Explíqueme esa teoría...

—En el partido contra Eire tenía la victoria en las manos y al final sufrió mucho. De tal forma que llegó al partido con Corea con una tremenda inseguridad y mucho miedo a caer ante un equipo que es claramente inferior. Eso hizo que salieran atenazados durante casi toda la primera parte, cuando tenían que haber salido a ganar sin complejos. Corea se fue creciendo y les puso las cosas difíciles.

Y también se lo puso difícil el árbitro y sus asistentes, con decisiones que en España hemos calificado como robo histórico.

—Si hubieran ganado con claridad no estaríamos hablando del árbitro. Yo creo que en el primer gol vio que Helguera hacía algo. Quizás no suficiente para pitar falta, pero en televisión se escucha el silbato antes del remate a gol. Y en el segundo, no sé qué vio el linier, pero cuando Morientes remató, ya estaban los defensas y el portero parados. Creo que España tenía equipo para no buscar ahora responsabilidades en el arbitraje. Ha perdido una oportunidad histórica de meterse en semifinales.

¿Cómo ha visto a sus compañeros del Real Madrid?

—Han hecho un gran papel. Todos han sido protagonistas del Mundial. Por supuesto, a Iker le vi sensacional. Todos estábamos con él cuando le lanzaron los penaltis, tanto en los de Eire como en los de Corea. Ya hizo todo lo que pudo con los irlandeses y no le acompañó la suerte después...

¿Y?

—Pues a Iván Helguera le vi motivadísimo, con unas ganas tremendas de hacer las cosas bien en cualquier puesto. Estaba muy metido en el Mundial. Hierro actuó como un auténtico líder, con una seriedad formidable y necesaria para la armonía del equipo. Morientes me ha encantado porque estaba inspiradísimo metiendo goles. Y en cuanto a Raúl, me dio mucha lástima ver que no podía jugar en el partido decisivo.

Lo vivió como uno más desde el banquillo, con cara de amargura.

—Para un jugador como Raúl, por su carácter y lo que significa para España, habría sido muy importante que hubiera estado en el campo. A Morientes le perjudicó muchísimo no tener el apoyo de Raúl. Efectivamente, vimos a Raúl sufriendo en el banquillo y yo sentí una tristeza muy grande, porque imagino lo que significa para un futbolista de su categoría el no poder ayudar a sus compañeros en esos momentos tan difíciles.

Se jugaba mucho en el Mundial. Yo creo que el reconocimiento internacional a un jugador que quiere entrar en el marco de los números uno.

—Raúl es un fenómeno reconocido internacionalmente. Claro que es cierto que para entrar en el grupo de los ases hay que ganar un título de gran peso, como el Mundial. O llegar a la final haciendo un gran papel. Seguro que se quedó con la espina clavada, conociéndole...

A Roberto Carlos, precisamente, le falta un título mundial.

—Pues va a ser este año (ríe abiertamente). La verdad es que todo me sonríe esta temporada. Después de ganar la Champions League, me encuentro con la selección de Brasil en condiciones de jugar por el título y, por si fuera poco, me han seleccionado en el dream team histórico de los Mundiales. Me llena de orgullo y me hace sentir la misma ilusión por seguir jugando como si fuera un niño. No tengo límites en este momento.

¿Con esta selección de Brasil se puede hablar de otro imperio canarinho?

—No voy a decir que seamos los emperadores del fútbol. Pero sí es cierto que cambian muchas cosas en el fútbol, los entrenadores, los jugadores, los sistemas... Pero nunca cambia la responsabilidad de Brasil de ser campeones y siempre hay una respuesta al nivel de la exigencia: en el 90, semifinales; en el 94, campeona; en el 98, subcampeona, y en el 2002 puede ser finalista. Mejor, imposible.

Díganos el secreto de Brasil para aprenderlo en España.

—Nosotros no tenemos miedo a equivocarnos y España tuvo mucho miedo a equivocarse. España podría hacer siempre un papel similar con jugar un poquito más al fútbol, con un escalón más en el juego que desarrolla. Yo desearía que tuvieran la misma suerte que nosotros en los Mundiales.

¿Y huele Brasil a campeón?

—Vamos a intentarlo para que todo el mundo tenga otra vez confianza y un respeto muy grande hacia esta Selección, que ha pasado por momentos polémicos, muchas veces injustificados.

Y en España, tan contentos.

—Espero que la afición española entienda a los jugadores brasileños que estamos enrolados en el fútbol español, nos alegramos de estar aquí y de representar de alguna forma a la Liga española. Sabemos que toda España ahora es brasileña por el cariño que nos tienen y por el trabajo que hacemos en el fútbol español. De nuestra parte hay un compromiso por hacer las cosas bien.

Nos hemos olvidado del Real Madrid. ¿O no?

—Del Real Madrid es imposible olvidarse. Es mi casa. Es donde siento todo el cariño y donde voy a jugar los próximos años.

¿Y las campanas que sonaron del Manchester?

—Si clubes como el Manchester se interesan por mí, es un orgullo. Pero yo me quedo en el Madrid. Me restan siete años de fútbol y tengo que ganar las mismas Copas de Europa que Gento. Y la Intercontinental de este año, y la Liga de la próxima temporada, y...

¿Y los desajustes que ha tenido con los despachos del Bernabéu?¿Hay calma en el horizonte?

—Los problemas ya no existen con el Madrid. He hablado con quien debía hablar y me tiene todo el mundo mucho respeto y cuentan conmigo como corresponde. Además, yo me debo a la afición y siento que me quiere. He resuelto en veinticuatro horas todos mis problemas y me vine al Mundial feliz y contento.

¿Qué quedó de la crisis que sufrió por los problemas con su representante y que tanto le afectaron en el juego?

—Oliveira ya no trabaja más conmigo, gracias a Dios, lo que me ha dado una tranquilidad absoluta y me ha ayudado a llegar al final de temporada y a este Mundial con la mente despejada. Una persona menos que molesta en mi vida.

Queda claro. Ahora hábleme de Ronaldo. Vuelve a brillar con luz propia.

—Ronaldo está mucho mejor que cuando se lesionó. Muy fuerte, con grandísima confianza. Contamos con él para llegar a la final y seguro que esta vez no se nos escapará como en Francia. De aquella final aprendimos mucho y espero, Dios lo quiera, que no vuelvan a suceder cosas extrañas antes del partido.

Primero, Roberto, tendrán que ganar mañana (por hoy) a Turquía. Y los turcos vienen con fuerza y ganas de dar guerra.

—Brasil confía en su calidad. Estamos bien, con seguridad y confianza. Es verdad que Turquía querrá vengarse del primer partido. Pero creo que podemos ganar. Seguro. Nuestro equipo es un gran equipo y llegamos a la semifinal incluso mejor que cuando empezamos. Ha vuelto la alegría, estamos respaldados por el público y vamos a por todas.

Prométanos un gol de bombazo en la final, como el que hizo a Japón.

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—No sabía ni cómo celebrar el gol a Japón, porque ni me acuerdo cuándo conseguí el último. Empecé a dar saltos de alegría y buscaba a Juninho porque tenía ganas de celebrarlo con él...

Y...

—De acuerdo, espero tener ocasión de marcar otro gol en la final y se lo dedicaré a todo el madridismo, que me ha dado mucho cariño, y a toda España para que puedan disfrutar de alguna manera en la final del Mundial. Pero antes jugamos contra Turquía y luego pensamos en Alemania. Hay que ir paso a paso y tener la suerte de nuestro lado. La que le faltó a España.

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