El laboratorio de Maldini
Alemania jugará su séptima final de la Copa del Mundo. Sin brillo, sin talento y favorecida por un calendario sencillo. Sólo Neuville estuvo a la altura de la peor semifinal de Copa del Mundo que yo recuerdo. Ni un regate, nada que llevarnos a la boca. Hoy juega Brasil, el talento que nos queda aún en este Mundial. Mucho ojo con Gilberto Silva y con Tugay Kerimoglu.


LAS CLAVES DE LA JORNADA
Damnificados de toda la vida
No tengo más remedio que contarlo ahora que somos víctimas. A los rusos siempre les perjudicaron en los Mundiales. En el 70 les eliminó Uruguay con un centro desde fuera del campo que remató Espárrago. En el 82 les machacó Lamo Castillo ante Brasil, en el 86 perdieron con dos goles en fuera de juego ante Bélgica. En el 90 Maradona sacó un balón con la mano bajo los palos y ahora Toda le hizo un penalti a Shemskov que no pitaron.
Las durezas del calendario
Hierro, Luis Enrique, Nadal, Wilmots, Wallem o Verheyen. España y Bélgica son dos ejemplos de selecciones que sufren el cargado calendario europeo. Por eso no debe sorprender que todos estos jugadores decidan centrarse en sus equipos y abandonar la selección. En Bélgica nadie esperaba lo de Verheyen, que aún tendría cuerda para más. Y veremos más casos pronto.
La juventud alemana al poder
Apunten nombres. Además de los jóvenes Kehl, Metzelder y Klose, los alemanes tienen esperanzas en el delantero del Monchengladbach Benjamin Auer y el centrocampista del Leverkusen Michael Zepek. Dos hombres clave en la Sub-21. Esos más Ballack, Hamann y por supuesto Kahn deben formar la columna vertebral en el 2006. Mucho tienen que mejorar los alemanes porque no creo que haya una debacle de los grandes como en este.
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La Alemania más plana
Una de las Alemanias más planas que uno recuerda jugará la final del Mundial. La baja de Ballack es insustuible, y solo la opción Kehl tiene cierta lógica. Podemos ver una Alemania toda por detrás del balón en la final. De hecho en el encuentro ante Corea se vio cómo Alemania tiene un enorme vacío de calidad como lo demuestra que Ramelow fuera el eje de los teutones.