Yo digo J. M. Gozalo

El Imperio Hyundai

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Es pura ingeniería. Es el trabajo de mucho tiempo. Son infinidad de visitas, conversaciones, tratos, desgaste e inversión. Nada ha frenado a Chong Moong Yoon, vicepresidente de la FIFA, hijo del fundador de Hyundai y uno de los personajes más poderosos de Corea, cuya marca es buque insignia de un holding empresarial coreano que fabrica y vende desde coches a barcos, grandes almacenes, constructoras... Este es el hombre que dirige, ampara y sustenta este Mundial en Corea, del que se asegura que tiene ambiciones presidenciales y que, paradójico, formó parte del grupo de generales de la FIFA que pretendieron en el congreso de Seúl defenestrar a Blatter. Habla poco, únicamente cuando le interesa. Aparece poco, sólo cuando es imprescindible. Dirige en la sombra. Este Mundial, en principio, era para Japón, hasta que Moong vio que Corea, en pleno desarrollo económico, tenía que estar también costara lo que costase. Y, sobre todo, que su selección no hiciera el ridículo. Lo ha logrado ¿A qué precio?

No podría cuantificarlo. Debe ser astronómico. El adiós de España era un paso más. A cualquier otro le hubiera sucedido lo mismo. Y poco o nada podía hacer Villar. O España bordaba el fútbol y hacía cuatro o cinco goles, o Corea asombraba y ganaba, o la cobardía de unos pusilánimes nos llevaría a la lotería, al cara o cruz. Y en ese juego, perdimos. Pero el escándalo es mayúsculo, mundial y está vivo. El pueblo coreano es ajeno. Villar ha dimitido de la comisión de arbitraje, en la FIFA hay una crisis cuyos resultados se verán pronto. Las estructuras tiemblan y las voces no se apagarán, supongo, el día 1.

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