Los mejores entrenadores del mundo
El pasado mes de diciembre, Odriozola, presidente de la Federación Española de Atletismo, se encerró toda una mañana con sus atletas para ponerles los deberes de este año. Tenían cuatro asignaturas: Europeos en pista cubierta y al aire libre, Copa de Europa y Copa del Mundo. Los atletas, hasta el momento, no pueden llevar mejor el curso: matrícula en los Europeos en pista cubierta y matrícula en la Copa de Europa. En la primera competición encabezaron el medallero masculino, y en la segunda han logrado el ascenso tanto los hombres como las mujeres. Ejemplar.
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Detrás se esconde el impecable y nunca bien pagado trabajo de los entrenadores. Son gente modesta, grandes estudiosos, expertos en educación física, que dedican horas y horas en la preparación de sus atletas a cambio de unas gratificaciones que reciben por parte de la Federación o de los planes de ayuda olímpica. Este año lo tenían particularmente difícil. Cuando a un atleta se le pide estar en forma cuatro veces al año, el asunto es peliagudo. Lo fácil es tener un atleta que, además de ser muy bueno, sólo necesite ponerse en forma para una competición, algo habitual en las grandes figuras.
Pero en España ése no es el caso. Todos los atletas están pluriempleados. Y sus entrenadores tienen que hacer filigranas para que rindan a primeros de marzo (Europeos en pista cubierta), a finales de junio (Copa de Europa), a primeros de agosto (Europeos al aire libre) y a mediados de septiembre (Copa del Mundo). Muy complicado cuando hablamos de un deporte individual y en el que no intervienen más elementos que la condición física y la técnica. A la vista de los resultados, nuestros atletas serán buenos, pero nuestros entrenadores son los mejores del mundo.
