Joaquín no durmió y paseó toda la noche
El día más amargo del bético: "No paro de darle vueltas al coco"
Ojerizo por el insomnio y con media sonrisa forzada, Joaquín observaba desde una de las cristaleras del hotel el discurso de despedida y de agradecimiento a la ciudad de Ulsan de Hierro, Camacho y Gómez Angulo. La noche fue revuelta de pensamientos para el bético. Una comedura de cabeza tan considerable como lógica se adueñó de su cerebro el día siguiente de fallar el penalti que dejaba a España en la cuneta del Mundial de Corea y Japón en cuartos: "No he parado de darle vueltas al coco y no pudo dormir en toda la noche".
Desencadenada la tormenta de reflexiones y las lamentaciones por esa paradiña que terminó con el embaucador embaucado, Joaquín se pasó casi toda la noche pospartido en vela, repensando y rechutando el penalti millares de veces: "No tengo ninguna duda de que ahora la metería, pero no vale de nada. Se me ha pasado por la cabeza haberlo tirado de mil formas. Si pudiera echar el tiempo atrás...". Ese deseo de poder retrasar la cronología dominó la cabeza del centrocampista bético en las vueltas que dio por los alrededores del hotel para combatir el insomnio.
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No fue el único. Varios de sus compañeros también lo hicieron. Debió ser una procesión de ánimas futbolísticas en silencio porque no hablaban entre ellos. Las seis de las mañana les dieron paseando por las cercanías del lugar de concentración. Sin cruzar palabras, cada uno con su drama. Otros, como Casillas, Xavi y Luque prefirieron salir a despejarse por la ciudad. Tampoco pudieron. En cuanto fueron reconocidos y acosados por los cazaautógrafos regresaron al hotel.
Era poco más de la medianoche y Joaquín ya había empezado su pelea interna, una batalla interior que le llevó a meditar en su futuro y en la historia. Ahora ocupa el mismo lugar que Cardeñosa en el 78, que Eloy en el 86 y Salinas en el 94 y quiere escapar de ese estigma: "Tengo toda una carrera por delante y espero que al final se me recuerde por algo más que por haber fallado ese penalti.No quiero ser el Cardeñosa de este Mundial. El fútbol es así de injusto, pero estaba convencido de que lo metería. Por eso, cuando Camacho me preguntó que si quería lanzarlo no le puse problemas. Estaba convencido de que lo iba a meter. Trataré de resarcirme, pero no por mí sólo, sino por toda la gente que me ha apoyado y por la afición española. Por nuestro juego, hemos merecido mucho más en este Mundial".