Mundial | España 0-Corea 0 (3-5)

Nos ganó el árbitro

Anuló dos goles legales. Poste de Morientes en la prórroga. Joaquín falló el penalti decisivo en la tanda.

<b>GOL INVALIDADO.</b> Momento en el que Morientes marca el segundo gol de España que Al-Ghandour anula de manera injusta.
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Siempre lo recuerdo igual: como una mala resaca, de esas en las que no sacaste nada en claro porque no sacaste nada, sólo el ánimo tan pegajoso como la camisa. Y lo peor de todo es dónde esconderte el matasuegras, dónde ocultar las ilusiones, los alientos que esparciste, que sí, que este año sí, que con Camacho sí. Pues no.

España volvió a caer en los cuartos, en el penúltimo puente. Ahora diremos que fue culpa del árbitro, que si hubiera estado Raúl. Pero la única verdad es que nos volvemos como siempre, medio heroicos y enteramente vacíos, hartos de tanta mala suerte, campeones del mundo del fatalismo.

Estábamos ante la oportunidad de nuestra vida, pero al final regresamos sin haber jugado contra ningún rival de verdad (Eslovenia, Paraguay, Suráfrica, Irlanda y Corea), de gira por el tercer mundo futbolístico, todo hay que decirlo. Porque el único enemigo serio que se cruzó en nuestro camino fue un árbitro y nos mandó de vuelta a casa. Fue listo, hay que admitirlo. Empezó sonriente y conciliador y al final sólo le faltó rematar los córners de Corea. Nos anuló dos goles legales y sus asistentes nos masacraron a fuerza de levantar el banderín.

Pero casi tanto como el adiós, duele que el gigantesco fútbol español se escude ahora en un árbitro egipcio, pobre diablo, o en Corea, un equipo recién aprendido con la misma picardía que una novicia. Jamás debimos llegar agarrados al último baile; no ganar antes era no ganar, ya lo dijo Italia.

Todo es más desesperante porque fuimos mejores. Comprendimos que era un partido para zorrear. Visto que no corremos como ellos había que recurrir a lo que nos diferencia: el barrio y el patio del colegio, toda esa herencia callejera que nos debería convertir en catedráticos del fútbol como ellos lo son del perro barbacoa.

Incluso Camacho acertó con la alineación (tardó cuatro partidos). Puso a Helguera con Baraja y dominamos el centro del campo. Joaquín salió en la banda y tuvimos desborde. Bastó eso para mostrar todas las debilidades de un contrario robotizado.

En media hora la Selección ya había inclinado el partido, con Baraja ejerciendo de McArthur y Helguera limpiando los platos. Entre el minuto 25 y el 45 España remataba siete veces y en todas rozaba el gol. Igual comenzó la segunda mitad, en pleno asedio. Hasta que el árbitro no aguantó más y anuló un tanto de España tras chepazo de Helguera en compañía de 40 millones de coreanos metidos en el área. No hubo nada, un cobarde si acaso.

Corea tardó 70 minutos en rematar a puerta y fue la mano incorrupta de Casillas la que nos volvió a salvar. El partido ya estaba loco: Corea al ataque y España a la contra. Así se llegó a la prórroga y a la histeria colectiva.

Y en el momento de la verdad, el arbitraje nos remató: Morientes cabeceó a la red un centro de Joaquín. Gol de oro. Pero el asistente levantó la bandera (pirata) para indicar que el balón había salido por la línea de fondo. Se lo inventó. Morientes la mandó al poste poco después y al final llegamos a los penaltis casi aliviados porque parecía el único reducto en el que no nos podía robar el árbitro. Pero nos robó la suerte. Falló Joaquín, el mejor del partido, la eterna historia.

Lo lamento sobre todo por los niños, a los que resultará imposible explicarles qué pasó sin generarles traumas infantiles (yo lo de Cardeñosa todavía me lo trato); por las mujeres, que jamás nos vieron madrugar tan alegres; lo lamento, en definitiva, porque nos imaginé campeones y fui asquerosamente feliz. No me deprimo, no crean, que esta lágrima es porque se me ha metido una carbonilla en un ojo. Es curioso, me pasa cada cuatro años, justo cuando perdemos un tren.

El detalle: raúl fue un segundo entrenador de lujo

Una vez comprobado que no podría ser alineado ni en caso de urgencia, Raúl asumió un rol muy diferente durante el partido de ayer. El delantero usurpó las funciones de segundo entrenador de Carcelén y se pasó el partido desgañitándose y dando órdenes a sus compañeros de equipo. Sin duda, ahí fue mucho menos efectivo.

Ángel Villar no dejará la FIFA

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Villar no presentará su dimisión como vicepresidente de la FIFA, en reacción al arbitraje sufrido ayer. Además de este cargo, Villar es miembro de la Comisión de Árbitros del máximo organismo del fútbol mundial. El vasco sigue convencido de que el fútbol español necesita estar representado en los foros más importantes. Fuentes de la organización aseguraron a AS que desde el alto mando de la FIFA se presentaron excusas al presidente español.

La web del Mundial reconoce el error

En su página web, www.fifaworldcup.com, el máximo organismo del fútbol mundial reconocía ayer el error del colegiado egipcio. "El árbitro Ghandour anuló dos "goles" de España, uno de ellos de Morientes en la prórroga, que según mostraron las cámaras de televisión debería haber subido al marcador. Habría sido gol de oro español".

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