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España no pasa de cuartos y vuelve a pagar otra injusticia arbitral.


Cuando no es un árbitro húngaro es uno egipcio, cuando no es por fulano de tal es por fulano de cual, pero el caso es que España no pasa la frontera de los cuartos de final en los Mundiales. Cuando quedó cuarta, en Brasil 50, fue por liguilla, no en eliminatoria. Suele ser así, España es eliminada en octavos o en cuartos y suele ser por errores arbitrales.
La historia es repetitiva. Cuando la Selección no pasa de la primera ronda es por deméritos propios (por ejemplo, en Francia 98), pero cuando accede a las fases posteriores es víctima de injusticias arbitrales. Ayer fue por el colegiado egipcio y en Estados Unidos 94 (en cuartos ante Italia) por el húngaro Sandor Puhl, que no vio cómo Tassotti le rompía la nariz a Luis Enrique dentro del área. Con Italia ya salimos perjudicados en 1934.
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En la maldición de cuartos de final también hay otro factor común: los penaltis. Así cayó España también en México 86 ante Bélgica.
Esta vez, la Selección regresa a España invicta, por primera vez en su trayectoria en los Mundiales.