Mundial 2002 | La Jornada

El laboratorio de Maldini

Alemania se frota las manos después de la clasificación de Corea, y ni siquiera los arbitrajes la preocuparán. Todo parece llevarnos a una final entre Brasil y Alemania, el único gran partido que jamás se jugó en un Mundial. Turquía sacó a Ilhan para regocijo de sus hinchas.

El laboratorio de Maldini
Julio Maldonado
Importado de Hercules
Actualizado a

LAS CLAVES DE LA JORNADA

El fracaso de los grandes en Europa

Alemania es el único grande europeo vivo, y tampoco juega bien. Ni Francia, Italia, España, Inglaterra o Portugal. Suiza acaba de ganar la Eurocopa Sub-17 y la República Checa la Sub-21. Algo se cuece en Europa, y tiene mucho que ver con el durísimo calendario que afecta a los jugadores de las grandes selecciones. También a los Sub-21, habituales ya en la alta competición. Seguro que para el 2006 las cosas han cambiado.

Senegal mejora a Camerún

África se volvió a quedar en los cuartos, como en Italia 90 con Camerún. Senegal es un equipo superior a aquel Camerún, que tenía la misma potencia, pero menos calidad en punta y menos velocidad para el contragolpe, lo que hacen de maravilla Henry Camara y Diouf. Lástima que a los dos no se les viera ayer porque el fútbol africano hubiese dado un salto mayor.

Clara progresión del fútbol asiático

El empujón del fútbol asiático en este Mundial es tan evidente como el de los árbitros a los jugadores coreanos. Más allá de eso, el progreso es claro. Y Corea del Sur merece ser el abanderado, porque siempre fue más allá que nadie en los Mundiales. Japón le pelea la hegemonía, le ganó la última Copa de Asia y tiene mejores individualidades, pero los coreanos merecían el honor. Por lo logrado fundamentalmente en los últimos doce años.

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Velocidad punta peligrosa

Con Ilhan Mansiz el ataque turco mejora mucho, porque su movilidad ayuda a Basturk. Por fin Senol Gunes se decidió a ponerles juntos, sacrificó a Hakan Sukur y le funcionó con este gol. En la semifinal ante Brasil, Ilhan debería ser titular, para aprovechar los espacios que dejan los centrales brasileños. Un detalle que puede ser decisivo en el transcurso del partido.

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