Mundial 2002 | La Jornada

El laboratorio de Maldini

Brasil ganó sin grandes problemas a Inglaterra y está en semifinales. Tendrá la final más asequible de su extensa carrera en los mundiales. Veremos si fallan. Inglaterra, un desastre. Los alemanes siguen con su libro de estilo y Kahn, impresionante. Hoy, la vieja Europa trata de salvar los muebles ante el fútbol nuevo: el asiático y el africano.

El laboratorio de Maldini
Julio Maldonado
Importado de Hercules
Actualizado a

LAS CLAVES DE LA JORNADA

Inglaterra tiene muy poco y se vio claro

Un buen centro de la defensa, Scholes y Owen. Y un estilo defensivo con Eriksson. Inglaterra tiene que recapacitar, porque no es capaz de dominar un partido. Ni ante Grecia o Albania en las eliminatorias, o Suecia o Argentina en este Mundial. Ni ante los daneses llevaron el peso del partido. Ante diez brasileños y con 1-2 en contra, no crearon una sola ocasión de gol. Este Mundial empieza a poner a cada uno en su sitio.

Kehl mejora a Alemania

Fuera Ramelow y dentro Kehl, uno de los jóvenes más prometedores de la nueva generación alemana. Provocó una guerra entre Borussia Dortmund y Bayern Múnich para firmarle del Friburgo. Puede ser centrocampista y sabe jugar el balón. Völler le metió de central y de ahí no creo que le saque. Para el nuevo proyecto, en Alemania espera el joven Michael Zepek.

El regalo de Lucio, un mal ejemplo

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Lucio le regaló el gol a Owen y seguro que Scolari hablará con él. Excelente central, juega demasiado confiado por su calidad con el balón y arriesga en lugares donde nunca debe hacerlo. ¿Recuerdan el pase de tacón de Seol a Gattuso en el área coreana en la prórroga? Gatusso falló el regalo, pero si es Vieri los coreanos se hubiesen marchado a casa. Si no es por todo el talento brasileño en punta, el fallo de Lucio hubiese dejado a Brasil sin Mundial.

Técnicos que se marchan

Troussier, Waseige, Lemerre (en la imagen), Katanec, Cesare Maldini, Milutinovic, Aguirre, quizá Bielsa y varios más. Técnicos que se marchan, etapas que acaban. Troussier vivió los últimos minutos del Japón-Turquía clavado de pie, sin moverse. Dijo que en esos minutos de agonía se le pasaron por la mente todas las imágenes de su aventura en Japón. Unos años, en segundos.

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