La triple R contra la defensa Eriksson
Ronaldo, Rivaldo y Ronaldinho amenazan a una segura Inglaterra.


Juegan Brasil e Inglaterra, se para el mundo. Un partido entre dos fútbolpotencias que no es clásico por su reiteración (sólo tres veces en los Mundiales), sino por un último precedente memorable: México 70, 1-0 para los brasileños. Aquel partido, con gol de Jairzinho, paradón de Banks y presencia, entre otros, de Pelé, Tostao, Ball y Bobby Charlton, sigue en la memoria del fútbol. 32 años han tardado Inglaterra y Brasil en volver a encontrarse en un Mundial, esta vez con el pase a semifinales como objetivo. 32 años y será por llevar la contraria.
Juegan dos rebeldes sin causa, dos continentes aislados en sus continentes. La pérfida y deseuropeizada Inglaterra contra el único que no habla castellano en toda Suramérica, Brasil. A ambos les gusta ponerse enfrente, algo que suscribe Rivaldo: "Juega la mejor defensa contra el mejor ataque".
Esta Inglaterra es como una Italia sin perjuicios arbitrales: un solo gol ha recibido. Es una defensa minuciosa, de ajedrez, la del sueco pero italianizado Eriksson. El ex técnico de Goteborg y Lazio ha infundido al equipo inglés la justa dosis de catenaccio para defender con facilidad y atacar lo justo y necesario con una pólvora, eso sí, muy explosiva: el balón de oro Owen, que jugará aunque ha sido duda hasta última hora, y los Spice Boys del Manchester United Beckham y Scholes.
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Optimismo brasileño
Nada que envidiar a esta tripleta tiene la que ya es conocida como triple R brasileña: Rivaldo, Ronaldo y Ronaldinho. Una máquina de inventar jugadas, crear peligros, convertir en realidad sueños y goles. Da miedo, mucho, tanto como risa da la parte de atrás de Brasil por mucho que se empeñe el conservador Felipón Scolari, que mira al futuro con el optimismo del pasado: cada vez que se ha enfrentado a Inglaterra en un Mundial (58, 62 y 70), Brasil ha sido campeón.