Pesadilla coreana
Los anfitriones se medirán en cuartos de final a la Selección española tras una agónica victoria sobre Italia en la prórroga.
El cuento continúa. Corea se metió en cuartos de final a costa de Italia y gracias a un triunfo épico gestado en una prórroga que los anfitriones se habían ganado en el minuto 88. Los azzurri, maestros en el arte de manejar el ritmo de los partidos, se encontraron con una de sus más dolorosas derrotas cuando ya pensaban en el enfrentamiento con España. Desde luego, Corea será recordada durante mucho tiempo como la peor pesadilla del calcio. El recuerdo desenterrado del fracaso del 66 tuvo anoche su continuación con una eliminación que llegó en el minuto 117, merced a un gol de oro de Ahn, quien en el primer tiempo había fallado un penalti.
Seguramente tuvo Italia el castigo que merecía su cicatería. O para ser más exacto, la cicatería de su entrenador, Giovanni Trapattoni. Ganaba, gracias a un gol de Vieri, y controlaba la situación sin apuros, pero a Trapattoni le rebrotó el virus catenaccístico. Había jugado con dos delanteros (Vieri y Del Piero) y un mediapunta (Totti). Debió pensar que era excesivo, por lo cual retiró a Del Piero cuando todavía quedaba media hora y puso en su puesto a Gattuso, que es la antítesis de un futbolista. No contento con ello, sustituyó a Zambrotta, lesionado tras recibir un plantillazo de un rival, por Di Livio. Más de lo mismo. Italia, en estado puro.
Repliegue inexplicable. Nadie entendió las decisiones de Trappatoni. Su equipo no pasaba por situaciones de agobio (la única fue el penalti que Buffon le paró a Ahn a los cuatro minutos del encuentro) y no tenía razón de ser ese repliegue de líneas. Corea había corrido, como lo hace siempre, pero de forma alocada e infructuosa. Cuando los coreanos lograban saltar la empalizada del centro del campo, sus ofensivas morían en las inmediaciones del área italiana, salvo que el árbitro ecuatoriano, empeñado en barrer para casa, se inventara alguna falta. El desánimo estaba prendiendo en los locales. No sólo en los jugadores, sino en ese público que anima desde cinco horas antes de empezar cada partido y hasta cinco horas después. Pero los cambios de Trapattoni dieron aire a Corea. Y más aún le dieron los cambios que hizo Hiddink, quien, forzado por las circunstancias, acumuló efectivos en el ataque para lo que ya se pintaba como un milagro. Hasta cinco atacantes llegó a alinear Corea en el tramo final del tiempo reglamentario.
Y el premio a la valentía del técnico holandés llegó en el minuto 88, cuando Panucci falló un despeje nada comprometido y ello fue aprovechado por el delantero Seol, que con un disparo seco y duro batió a un vendido Buffon y forzó la prórroga ante el delirio de la grada y del país entero. En el trecho anterior, Vieri y Totti, al contragolpe, habían tenido ocasiones para ajusticiar a su rival. Suele pasar siempre en el fútbol que quien falla lo paga. Y los italianos lo pagaron, ¡y de qué manera! Un minuto después del gol de los anfitriones Tommasi sirvió en bandeja un balón a Vieri dentro del área pequeña, pero el cañonero escogió el arma equivocada y remató con su pierna derecha, la mala, enviando el último cartucho transalpino por encima del larguero. Con ello se acababa el encuentro. El panorama era ilusionante para los coreanos y tétrico para los italianos
Hiddink, con cinco hombres de ataque en su once, se veía abocado a seguir atacando, eso sí, de forma ordenada y preferentemente entrando por la banda. Italia, con Vieri abandonado por la sustitución de Del Piero, se limitaba a despejar el peligro como podía. Corea seguía corriendo en la prórroga. Pero su ingenuidad impedía crear peligro. A los de Trapattoni les terminó de descomponer la expulsión de Totti, por simular penalti. Con la prolongación casi consumida, vino el gol de oro. Un centro desde la izquierda del ataque fue rematado por Ahn, un delantero aparcado por el Perugia italiano, que vengaba así su ocaso en el fútbol transalpino. Ahn se anticipaba a Maldini (el capitán decía adiós a los Mundiales) y peinaba un balón que se introducía junto a la cepa del poste de Buffon. Un gol que permite a Corea seguir soñando en su Mundial y un tanto que ha emparejado a los de Guus Hiddink con España en cuartos de final.
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El detalle: ¡Ay Panucci!
El ex madridista tardará en olvidar el penalti que hizo y su fallo en el gol de oro coreano. En la imagen el delantero coreano Seol dispara tras aprovechar el error del ex madridista, que no llega por poco.