Mundial 2002 | La Jornada

El laboratorio de Maldini

Brasil pasó con apuros y muchos problemas defensivos, y su triunfo nos deja con un plato de los grandes: Inglaterra-Brasil. Los inventores del fútbol ante los que lo perfeccionaron. México se atascó ante EE UU para regocijo de los alemanes, que pocas veces habrán tenido unos cuartos tan cómodos en una fase final de un Mundial. Hoy se la juegan los locales asiáticos.

El laboratorio de Maldini
Julio Maldonado
Importado de Hercules
Actualizado a

LAS CLAVES DE LA JORNADA

Brasil sigue con muchos problemas

Le volvieron a llegar mucho y con peligro, esta vez unos belgas que jugaban de nuevo sin delantero centro. Éste es el Brasil con más problemas atrás de los últimos mundiales. Peor que en el 98 (Aldair-Junior Baiano) y que en el 94 (Aldair-Marcio Santos). Y ahora con tres centrales, como en el 90 (Mauro Galvao-Ricardo Gomes-Rocha). Tiene mucho que ver que juegue con sólo un mediocentro y laterales ofensivos. Owen puede ser una pesadilla.

EE UU cambió de táctica

Interesante Bruce Arena, capaz de interpretar muy bien los partidos. Contra México cambió todo, pasó al 3-5-2 para controlar con Lewis y Reyna a los rápidos laterales mexicanos. Puso al argentino Mastroeni cerca de Torrado y México desapareció. Bastaron un par de zarpazos norteamericanos en ataque para llegar a cuartos. Veremos con qué nos sorprende con Alemania.

Los grandes clásicos son otra cosa

Lo vimos en el Inglaterra-Argentina, y ahora en el México-Estados Unidos. Rivales tradicionales, partidos que van más allá del contexto del mundial. Los mexicanos habían sido derrotados por Estados Unidos en sus últimos cuatro enfrentamientos, y saltaron al campo con una timidez comprensible. ¿Recuerdan cómo Argentina le ganó a Brasil en el 90? Algo parecido. Los mexicanos ven la camiseta de Estados Unidos y les entra el complejo.

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Héroes y antes modestos

Las Copas del Mundo reservan detalles únicos. El zurdo Eddie Lewis (en la imagen) sólo ha jugado un partido en toda la temporada en el Fulham inglés. El portero senegalés Tony Sylva jugó dos en toda la temporada en el Mónaco y le marcaron cuatro goles. Los dos son ya héroes nacionales, y jugarán los cuartos de final de un Mundial. Un torneo singular, desde luego. 

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