Scolari enferma del mal de altura
Alinea a sus defensas más altos para paliar la estatura de los belgas.

Solía decir Tim, entrenador brasileño que dirigió a Perú en el Mundial de España 82, que "el fútbol es como una manta. Si te tapas los pies, te destapas la cabeza. Y si te tapas la cabeza, los pies te quedan al descubierto". Tim comparaba pies y cabeza con defensa y ataque. Pues hoy se enfrentan dos selecciones cuyos técnicos gustan de taparse más los pies que la cabeza. Scolari y Waseige (dos mantas) sobreviven de atrincherar defensas y pivotes por delante del borde de su área. A sus pies, vamos.
El problema de Scolari es que dirige a la selección con mayor tradición ofensiva del mundo, Brasil, mientras que Waseige vegeta en la intrascendente Bélgica, una selección de funcionarios que juega sin delanteros.
Scolari anda enfangado en unos dimes y diretes con Sócrates y Zico, dos de los totems del jogo bonito. El primero dice que la zaga brasileña es una "porquería" y el segundo apunta que "es una ruina". Y es que tener a Ronaldinho, Rivaldo, Ronaldo, Cafú, Roberto Carlos y Juninho y no jugar al ataque es como tener un Porsche y no pasar de ochenta... Pero a Brasil, al equipo, le salva lo mismo que le pierde, la autogestión. Celebran el fútbol, dibujan jugadas imposibles con su talento y divierten disfrutando. Es el fútbol feliz. Pues resulta que Felipao, que es como llaman a Scolari cuando no quieren hablar bien de él, que es en lo que andamos, anda preocupado en estos días con la altura de los belgas. Hoy saltarán al estadio del Kobe siete belgas que superan el metro ochenta y cinco. Ante tal despliegue, Scolari sustituirá a Edmilson por Anderson Polga. ¿La razón? Que el primero mide tres centímetros más que el segundo. O sea, que el tamaño, como sospechábamos, sí importa. Aunque Roberto Carlos no lo tiene tan claro: "Esto es fútbol y mientras nadie demuestre lo contrario se sigue jugando por el suelo".
En Bélgica, Waseige se sigue tapando los pies. Por cuarta vez saltará al campo sin delanteros. Bueno sí, con Wilmots, mediopunta, y Verheyen, medio retirado, mientras en el banquillo se deprecia Sonck, el Balón de Oro belga. Por eso este partido sólo lo pueden arreglar los peloteros, especialmente Rivaldo y Ronaldo (que acuden a su cita diaria con el gol en los Mundiales, como antes lo hizo Jairzinho). Un partido, por tanto, en el que brillarán las estrellas brasileñas y en el que alguien debería tirar de la manta.
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Wilmots: "Lucio es blandito"
Marc Wilmots, delantero de la selección belga y jugador del Schalke 04, afirmó: "Conozco a Lucio porque me he enfrentado en dos ocasiones al Bayer Leverkusen esta temporada y es blandito". Con estas palabras se ha iniciado un cruce de declaraciones entre belgas y brasileños que ha seguido Vanderhaeghe señalando: "Son un buen equipo pero a nadie escapa que atrás dejan muchos espacios libres y eso lo podemos aprovechar". Lucio se ha defendido diciendo: "No entramos en sus provocaciones. Hablamos en el terreno de juego".