Sólo faltó ganar
Pedrosa (2º en 125), Fonsi (3º en 250) y Checa (3º en MotoGP) subieron al podio, pero la esperada victoria española no llegó en el GP de Catalunya
No faltaba de nada. Los ingredientes para cocinar una gran matinal de carreras de motos estaban sobre la encimera. Unos antecedentes esperanzadores tras los entrenamientos, el ánimo exaltado, un sol radiante (quizá incluso demasiado), un circuito de lujo y 90.408 espectadores (ni uno más, ni uno menos) en las gradas dispuestos a disfrutar de un triunfo español en el GP de Catalunya... que no llegó. Aunque faltó poco.
Es la incertidumbre de la competición, del deporte. Por muy bien que pinten las cosas, por mucho que las circunstancias resulten propicias, nadie puede garantizar nada. Siempre hay lugar para la sorpresa, para la improvisación, para lo imprevisto. Aunque ayer, en Montmeló, lo cierto es que tampoco ocurrió nada que no se pudiera pronosticar, por mucho que la ilusión de escuchar el himno español nos llevara a pensar que esa batalla estaba ganada.
Y no fue así. Estuvimos cerca pero nos faltó rematar, lo que quiere decir que nos quedamos con las ganas pero, al menos, con la satisfacción del deber cumplido. Nuestros chicos dieron el callo, no se amedrentaron y lo intentaron en cada una de las tres categorías. La evidencia de que así fue la sintetizan tres podios; es decir, nadie se escondió ni buscó excusas, otra cosa es que al final, en la meta, que es lo que cuenta, los resultados no fueran los apetecidos. Pero allí, junto a los mejores, estuvieron Daniel Pedrosa (segundo en 125cc), Fonsi Nieto (tercero en 250cc) y Carlos Checa (tercero en MotoGP).
Ganó Gilera
Quien más cerca estuvo del objetivo fue Daniel Pedrosa. El discípulo de Alberto Puig sabía que Montmeló era el escenario ideal para acabar con esa maldición que parece apartarle, una vez tras otra, del peldaño más alto del cajón. Y cumplió con su parte del trato, tomando la iniciativa de la carrera desde la salida para soportar con estoicismo el acoso de Manuel Poggiali, todo un campeón del mundo, y Yoiuchi Ui, un veterano con ganas de finiquitar una racha desafortunada.
Ui dejó de ser un problema cuando acabó por los suelos, pero todos sabíamos que el peligro mayor era otro. El desenlance se antojaba incierto; Poggiali no no se mostraba tan autoritario como cabía esperar, era incapaz de deshacerse del chavalín que pretendía arrebatarle el protagonismo. En esas se llegó a la vuelta final, la que dicta sentencia y pone a cada uno en su sitio... y la ventaja era para el nuestro, para Pedrosín.
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Se cumplió entonces lo que tiene letra de chirigota pero el acierto obvio de una sentencia: "Las carreras no se acaban hasta que la bandera ajedrezada ondea en la línea de llegada". Un chascarrillo que comprobó Dani en primera persona, cuando su contrincante recurrió a toda la potencia de su Gilera (antes Derbi, que se se sepa), unida a las ventajas del rebufo aerodinámico, para arrebatarle el triunfo en casa al catalán. No ganó el mejor piloto, sino el mejor dotado. Eso lo sabemos todos. Y Poggiali, esta vez, también.
Pedrosa: "Me ha dado un poco de rabia"
"He hecho una buena carrera. Salí delante, tuve un toque con Poggiali pero no fue mi intención. Intenté tirar y marqué un ritmo bastante alto, después las gomas empezaron a derrapar más y bajé el ritmo, Ui se cayó y nos quedamos los dos solos. Al final he intentado ganar por todos los medios, pero me ha vuelto a pasar en la misma línea de meta y me ha dado un poco de rabia".
