El baloncesto tiene un equipo: España
«Imbroda estuvo en el Foro Fundación Ferrándiz-AS y trajo el sentido común al baloncesto. Falta le hace. El baloncesto se ha convertido en un deporte que hace difícil la identificación con algún equipo, porque los jugadores van y vienen, la gran mayoría extranjeros, más de doscientos en las tres últimas temporadas de los que sólo se ha quedado una veintena, y encima la competición no ayuda, porque las jornadas se suceden durante ocho meses sin apenas trascendencia. Ahora estamos en plena final y sólo dos ciudades la viven con pasión, Málaga y Vitoria. Las demás permanecen indiferentes.
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«Lo dijo Imbroda: "Fui al primer partido de la final a ver baloncesto. Españoles no podía ver, porque hubo momentos en que ni uno sólo estuvo sobre la cancha". Esta realidad convierte al baloncesto en un coto cerrado para los fundamentalistas del baloncesto y aleja al resto de los potenciales aficionados. Éstos se sientan a ver un partido y no son capaces de memorizar un solo nombre, porque todos le suenan a chino. Y en este ambiente extraño se tiene que mover Imbroda, que saca jugadores de donde no los hay. Ejemplo: Garbajosa. Lo encontró en Italia, porque en la liga española no tenía sitio.
«Imbroda nos hizo recuperar la ilusión por el baloncesto con una medalla en el Eurobasket que nos supo a gloria. Y ahora va al Mundial como un gladiador que salta a la arena a ganar o morir. Él no quiere medias tintas. Se ha conjurado con sus hombres para subir al podio y éstos se han comprometido a ponerse en forma durante sus vacaciones para no perder un solo día en iniciar la preparación técnica cuando comiencen la concentración el 1 de agosto. Así es como se compite: con ilusión, con casta e identificados por una sola causa, la de defender la camiseta de un auténtico equipo, el de España.
