El Ruiz de Lopera triplica su metraje
A día de hoy, el estadio bético son cuatro fincas de 36.646 metros.


En el pulso de "convenios de recalificación" que mantienen Betis y Sevilla, la cuestión de fondo se centra en los metros cuadrados recalificables que pueden presentar una y otra entidad cara a sus convenios con Urbanismo. En este sentido, el Betis había conseguido ya una serie de avances importantes con la partición de su estadio en cuatro fincas: una (aparcamientos nuevos), de 6.81499 metros. Otra (galerías comerciales), de 4.96219 metros. La tercera, las nuevas graderías de Gol Norte y Fondo edificadas bajo el mandato de Lopera, comprende una zona de 24.720 metros cuadrados. Finalmente, la cuarta, finca, estrictamente el terreno de juego del Manuel Ruiz de Lopera, cifra su superficie en 10.150 metros: esto es lo que fue el campo "puro y duro" en su momento.
El total de la superficie registrada por Urbanismo al Betis al dividir su estadio en cuatro fincas asciende en el momento presente a 36.646 metros cuadrados. También en estos momentos, al día de la fecha, el Sánchez-Pizjuán se considera urbanísticamente un solar con una superficie de 28.426.000 metros, 12.000 metros menos que el Ruiz de Lopera, bajo los parámetros actuales.
El convenio con Urbanismo, que aprobó la Junta de Accionistas del Sevilla (y que el Ayuntamiento se compromete a ejecutar en el plazo de tres meses a partir de su aprobación por los accionistas) da al Pizjuán y sus terrenos un volumen de edificabilidad de 56.000 metros cuadrados, 9.000 metros más de los que le fueron concedidos al Sevilla inicialmente. El Betis sigue negociando por una superior consideración de los terrenos que limitan con la zona de preferencia para elevar la edificabilidad dentro de una volumetría muy reducida. Pero cada una de las cuatro fincas en que está convertido hoy el campo del Betis se sujeta a la cláusula de reversión con el Ayuntamiento: "Todas las modificaciones, ampliaciones y nuevas instalaciones que deseen realizar los propietarios del estadio, se someterán a la previa autorización del Ayuntamiento en la forma exigida por las ordenanzas".
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La cláusula de reversión
Cada una de las cuatro fincas en que se divide el estadio se sujeta a la célebre cláusula de reversión, que deja siempre al Ayuntamiento la última palabra sobre el uso de los terrenos, aunque el Betis sea el propietario de las fincas al 100%: "Tendrán que ser siempre destinados a campo de deportes, no siendo autorizado ningún uso distinto", dice la norma... a menos que el Ayuntamiento no dé la última palabra en sentido contrario, se entiende.