En Corea aún gritan "Yanquis go home"
10.000 policías cuidarán del partido

Corea y Estados Unidos disputarán un partido muy especial, con connotaciones políticas pugnando con las deportivas. Estas son excitantes: la selección que gane se clasificará prácticamente para los octavos de final, por primera vez en su historia. El estadio de Daegu vivirá una segunda locura alrededor de los hombres de Guus Hiddink, los verdaderos héroes nacionales del momento.
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Periodistas internacionales consultados por nuestro periódico coincidieron en manifestar que un ambiente ciudadano como el vivido en Busan, en el estreno coreano, no lo han vivido más que en contadas ocasiones. Ayer había largas colas frente al estadio y la presión de los aficionados será similar. Corea se impuso a Polonia por 2-0 en el estreno y todo el país estalló en una alegría indescriptible, única tras un partido de fútbol.
Ahora es el turno de Estados Unidos. No es el rival por excelencia de Corea (lo es Japón), pero sí que el envite con los yanquis transportan el partido hacia referencias políticas. Como se sabe, Corea vivió una tremenda guerra civil en los años 50. Los rusos se aliaron con el norte y los americanos, con el sur. El resultado fue la definitiva división del país y la presencia de Rusia en la Corea de arriba y de Estados Unidos, en la de abajo. Los americanos siguen manteniendo bases militares aquí y los jóvenes radicales han aprovechado ya el escaparate del Mundial para gritar el célebre "yanquis go home". Quieren que se vayan y se llevan todo su armamento. Por eso, en el partido de hoy habrá excepcionales medidas de seguridad, con unos 10.000 policías y 1.000 soldados.