La victoria de Camacho
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Un partido de pizarra, de tensión, de metros ganados y metros perdidos. También de máxima exigencia para los dos seleccionadores, puestos a prueba en reflejos, astucia y carácter. Camacho ganó a Maldini. El doble cambio de Helguera y Morientes en el descanso fue una apuesta a corazón abierto para taladrar el vergonzoso catenaccio dispuesto por el técnico italiano.
El gol en propia puerta de Puyol reflejó los miedos con los que España sale al campo en este Mundial. Si los jugadores están más pendientes del libreto que del balón, la muerte está escrita. El fútbol es más sencillo. Es toque, desmarque y llegada. Y en el arranque los de Camacho se dejaron llevar por los balones aéreos de Paraguay y naufragaron en ataque ante la confirmación de que Tristán no está todavía en Corea. Camacho leyó el partido y tiró la pizarra a la papelera. Hagámoslo más fácil, debió decir, y demos a Helguera esa oportunidad que reclama, aunque lo haya hecho de mala manera.Y también dio a Morientes un trampolín para luchar en el espacio aéreo de Chilavert. Y ganaron los tres el partido. Estamos en octavos.