Ronaldo se quiere poner las botas
Dice que quiere ser "el goleador del torneo". China, tocada en la zaga.
Hacía veinte años que Brasil no arrancaba un aplauso del tendido. Por aquel entonces un desgarbado Sócrates y el imprevisible Zico patroneaban el discurrir de Brasil por el Mundial de España-82. El pasado lunes muchos creyeron ver pinceladas de ese jogo bonito, herencia histórica de una selección talentosa, malabarista e irrepetible, en el encuentro ante los insolentes turcos. Aquellos apuntes de futebol de alta escuela han desatado la euforia en la afición, en la selección y en su entrenador.
Los primeros en celebrar aquel arrebato de improvisación fueron los españoles (Roberto Carlos, Juninho, Denilson y Rivaldo), que acudieron la Casa de España para degustar una paellita, un pata negra y un Rioja como Dios manda. Pero no han sido los únicos. El más afectado por esta especie de trance ha sido su seleccionador, Luiz Felipe Scolari. Huraño y mal encarado en su trato habitual con Prensa, rivales y aficionados, Felipao ha mostrado su lado más afable. "Si uno conversa media hora con Bora pasará a amarlo. Es el amigo que uno siempre quiere tener". Inexplicable. Lo que antes era un polvorín ahora parece Vacaciones en el mar. Sonrisas, aplausos, alegría, samba...
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Un chollo. Tanto quiere Felipao a Milu, que el seleccionador de la verdeamarelha se lo ha llevado a entrenar con Brasil. Así, como suena. Eso sí, Bora ha tenido que esperar a que Ronaldo y sus compinches acabasen de ver el partido de España. Y es que, como el cura zamorano, los garotos habían exigido atrasar el entrenamiento para ver el España-Paraguay. Milutinovic ha saludado uno a uno a los jugadores brasileños, a los que debió sugerirrespecto a sus chcos: "Hombre, son novatos, es la primera vez... Ya sabéis, chicos, no hace falta que os empleéis a fondo". Pero si Scolari ama, Ronaldo quiere. Quiere ser el máximo goleador del Mundial y si Klose se pegó el atracón ante Arabía Saudí, no ve por qué el no puede dárselo ante China. Ronaldinho Gaucho ya ha aportado su colaboración desinteresada y ha dicho que le encantaría jugar ayudando a Ronaldo a conseguir el título de máximo goleador. Pensará Ronaldinho en pasar a la historia como Coutinho, aquel delantero que devolvía las paredes a O Rei Pelé.
Para más inri, Milutinovic presentará un once con un agujero en pleno corazón de la Muralla China. Sus dos defensas más experimentados (Sun Jihai y Fan Zhiyi) están lesionados y serán baja. Es decir, que los ocho goles de Alemania son la marca a batir. Y si Felipao se ha soltado el pelo con un 2-1 a Turquía gracias a un puntillero coreano de nombre Joo Kim, imagínense la que puede liar el tipo si le meten más de media docena a los pobres chinos...