El tedioso Waseige sacrifica a Sonck
El seleccionador belga dejará en el banquillo a su estrella ante Japón

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Konnishiwa (hola), Japón saluda al Mundial. El fútbol nipón amanece ante Bélgica, un equipo al que hace 20 años, cuando Ceulemans y Van den Bergh bailaban defensas rivales, se conocía como los diablos rojos. Ahora son los demonios coloraos y su objetivo es perder una semifinal y luego la final de la consolación. Dicho así suena raro, pero verán: "Venimos a igualar el cuarto puesto de México 86". Pues eso, si hay que ir, se va. Pero ir pa ná... En Bélgica destaca Sonck, un buen delantero que arranca en el banquillo (?), y Waseige, un técnico que sufrió un infarto y como el doctor le recomendó descanso y pocas emociones, decidió seguir entrenando a Bélgica. Vamos, que el Éibar es la Rue del Percebe a su lado.
Y si el juego de los belgas es como el sexo de los casados (seguro, pero anunciado), el de Japón es como el de los enamorados (embarullado, pero imprevisible). Afrancesados por Troussier y europeizados por Ono, Inamoto y Nakata, llevan una semana entrenando el juego aéreo. Y eso que Bélgica es de los Países Bajos. Ninguno cumple la máxima futbolística que dice que hay tocar tres veces en corto antes de dar una en largo. Los nipones abusan del pelotazo y los belgas tocan y tocan y...zzz. Japón, con sus futbolistas de rostros somnolientos y pinta de dibujos animados, debe liderar el desembarco del Cuarto Continente. Hasta hace poco un futbolista asiático era tan absurdo "como un belga por soleares", Sabina dixit, pero los tiempos han cambiando: Senegal ganó a Francia, Pau Gasol es el rookie de la NBA y...