Grupo G | Croacia 0 - México 1

México gana a una Croacia con artrosis

Prosinecki tuvo que ser cambiado en el descanso y Suker y Boksic minutos después. Blanco logró el triunfo de penalti

<b>DEDICADO A SU ABUELA</b>. Blanco dedicó el gol a su abuela, fallecida la semana pasada.
Javier Hernández
Redactor en el Diario AS desde 1992. Presentador, narrador y comentarista de Turf en TVE durante 16 años (2005-2021). Autor del libro 'Atleti somos nosotros'.
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Andale, ándale! Debe de estar Speedy González corriendo como un loco y pegando tiros al aire celebrando el triunfo de México. Porque esta victoria le abre el camino a octavos y deja a Croacia con media estocada en las agujas.

No tiene nada excepcional México. Tiene orden, tiene a Torrado, que lo barre todo, y tiene a Cuauhtémoc Blanco, con buenos movimientos. En uno de estos llegó la jugada del penalti, con una elegante asistencia de tacón de Borgetti. Blanco se coló entre los centrales, apareció Zivkovic como un pablorromero y lo mandó al suelo. Penalti claro que anotó el propio Blanco.

Croacia dominó de inicio, pero los pulmones de sus veteranos jugadores sólo duraron media hora. Se confirma que Croacia tiene artrosis, con siete jugadores mayores de 30 años camino del desguace. Prosinecki sólo lanza faltas y córners y ni eso lo hizo bien. No salió en la segunda parte. Y Suker se ha convertido en un viejo cazador que cuando se le aparece la pieza no tiene montada la escopeta, y para cuando quiere estar preparado, ya se le ha escapado la caza. Tuvo en el minuto 10 una de esas voleas que tanto le encantaban a él y que tan bien sabía enganchar, pero ayer casi se disloca la pierna pegando mitad al balón y mitad al aire.

México apareció antes del descanso con un cabezazo de Blanco y un fallo clamoroso de Borgetti, que a dos metros de portería mandó el balón fuera.

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Con la expulsión y el gol en contra, dio pena ver cómo acabó Croacia. Bailada de arriba a abajo. México le escondía el balón, se lo pasaban unos a otros, al toquecito, al tuya-mía-tuya-mía, mientras los croatas corrían detrás del balón sin poder tocarlo. Para entonces, Suker y Boksic ya habían sido aparcados en boxes.

Siempre estuvo más cerca el 2-0 que el empate, aunque en el minuto 90, Saric estuvo a punto de marcar.

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