Batistuta pone en la senda a Argentina
Volvió a marcar en un debut y acabó con la amenaza de Nigeria
Batistuta o Crespo, ese era el debate apenas unos días antes de que comenzara el Mundial. Argentina se dividía entre quienes defendían la presencia del delantero de la Roma, por su experiencia y su potencial goleador, y aquellos que proponían a Crespo, más joven y con parecida capacidad de remate. Marcelo Bielsa se inclinó por Batigol. Y acertó. Porque Batistuta siempre tiene un gol a mano. Como en Estados Unidos-1994. Como en Francia-1998. Como ayer, en su tercera presencia anotadora en un debut mundialista. Ha jugado diez partidos y ha marcado otros tantos goles. Le faltan cuatro para entrar en la historia, porque son 14 los que obtuvo el alemán Gerd Müller, todavía máximo realizador de la historia de la Copa del Mundo.
Batistuta puso a Argentina en la senda que pretende recorrer hasta el último día del mes, cuando tiene anotado en la agenda un partido en Yokohama, ante un rival que todavía no conoce. Con una presencia física imponente, el Bati fue una amenaza constante para la defensa nigeriana y llevó el partido al terreno que más le gusta: al área rival.
En base a una presión asfixiante en campo africano, el equipo de Bielsa dominó el encuentro desde el mismísimo pitido inicial. Simeone y Zanetti en el corte, Sorín con un encomiable empuje, Verón con su toque sutil (aunque fue de más a menos) y un Ortega que se inspiró con el paso de los minutos, fueron los mejores complementos de Batistuta, que buscó el gol por tierra, mar y aire.
Estrategia. Lo encontró superada la hora de juego, en una jugada de estrategia que, por repetida, habla a las claras de las obsesiones de Bielsa en la preparación de los partidos. No en vano el técnico argentino, el mismo día que conoció a sus rivales en el sorteo, movilizó una verdadera red de contactos internacionales para lograr los vídeos más actuales de sus adversarios.
Así, a los 63, Verón mandó el octavo córner de la tarde, buscando siempre el segundo palo. Ahí había un agujero negro en la defensa de Nigeria. Babayaro se durmió, y por ahí aparecieron dos jugadores argentinos. Batistuta impuso su ley, se elevó más y remató de cabeza el 1-0.
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La ventaja en el marcador no frenó la ambición atacante argentina. Con el Kily González en el campo (sustituyó a un flojo Claudio López tras el descanso), Bielsa dio entrada a Aimar para aprovechar los contraataques. Pudo hacerlo pocas veces, pero no por incapacidad, sino porque Nigeria apenas si se acercó hasta Cavallero. Un tiro de Okocha y otro de Yobo fue toda la renta ofensiva de los africanos, que nunca jugaron cómodamente, asfixiados por la presión.
Argentina ofreció la imagen de un equipo compacto, incluso tras haber perdido a Ayala por lesión sólo unos minutos antes del debut. En ese bloque presionante y veloz se basan sus esperanzas de obtener el tercer título. En eso y en el poder goleador de Batistuta, que ha puesto el tren en la vía correcta.