Gallo desplumado
Saltó la sorpresa | Senegal derrotó en la inauguración a una Francia que sin Zidane no es nada | El gol de Bouba Diop desenterró el recuerdo del de Omam Biyik a Argentina.
Francia se ha quedado como el gallo Morón, sin plumas y cacareando. Esta Francia, altiva, orgullosa, soberbia y prepotente como siempre, es poca cosa sin Zidane. Es, lisa y llanamente, un equipo vulgar, incapaz de hacerse respetar. El camino que debiera llevarla a revalidar su título mundial ha comenzado con una derrota. Correrán ríos de tinta cantando la gesta de Senegal, pero cualquier selección se hubiera bastado ayer para dar buena cuenta de los franceses.
No hay que dejarse impresionar por la victoria senegalesa. El fútbol africano hace tiempo que ya demostró su mayoría de edad. Y estamos hablando del vigente subcampeón africano. Pero es que, además, todos los componentes de esta selección llegaron casi de niños a Francia y allí fueron formados futbolísticamente. Senegal es un equipo típicamente europeo. Pero un equipo europeo de segunda fila, lo cual no hace sino resaltar las muchas carencias de esta Francia, que no fue capaz de hacerse con la victoria en el partido inaugural de este Mundial de Corea y Japón.
Mucho orden.
Senegal actúo con disciplina prusiana, lo cual habría resultado impensable si este Senegal fuera un equipo puramente africano. Jamás se desordenó y eso fue suficiente para parar las tímidas acometidas francesas. Coly (que viene a ser una copia de Karembeu) taponó siempre las subidas de Lizarazu, porque Henry ya se taponaba él solito; los dos centrales, Malick Diop y Diatta, impusieron su ley por alto en las jugadas a balón parado de Francia; Diao, Cissé y Bouba Diop presionaron a Vieira y Petit, y no les dejaron distribuir juego; y Diouf, el mejor jugador africano del momento, puso los contados brotes de genialidad. Suya fue la jugada del gol, que nunca habría sido posible si Petit y Barthez no hubieran hecho gala de una notable dosis de incompetencia.
Por cierto, según las nuevas disposiciones de la FIFA, el árbitro, Ali Bujsaim, tendría que haber sacado la tarjeta amarilla a Diouf y Moussa Ndiaye por haberse quitado la camiseta en la celebración del gol. Pero se fue hacia ellos, les advirtió y les perdonó. Hizo la vista gorda.
Francia fue una caricatura, como lo fue hace seis días en el amistoso con Corea del Sur. Nadie me quita de la cabeza que Roger Lemerre es uno de los técnicos más incompetentes del fútbol europeo. Lemerre ha machacado a sus jugadores en la concentración de Japón, sin tener en cuenta lo dura y larga que ha sido la temporada para la mayoría.
Están que no pueden ni con las botas. Algunos de ellos ya pedían a gritos el cambio cuando únicamente se habían jugado veinte minutos. Sólo a un zopenco como él se le ocurriría poner a Djorkaeff, un futbolista sin recorrido, a hacer las veces de Zidane. En la primera parte, Francia fue un equipo estático; ninguno de sus hombres de ataque intentó siquiera desmarcarse. En la segunda parte, Francia quiso, pero no pudo; le faltaron fuerzas y le faltó, por encima de todo, cabeza para hacer frente a la situación. Fue la viva imagen del caos.
Balones a los palos.
Noticias relacionadas
Conociendo el chauvinismo francés, justificarán ahora su derrota con los balones a los postes que enviaron Trezeguet y Henry. Y olvidarán, claro, que también un tiro de Fadiga golpeó en el larguero en lo que hubiera supuesto el 0-2 y la vergüenza total para los franceses el día de su estreno. Los ataques de los bleus fueron espasmódicos y el peligro que crearon fue más aparente que real. Y lo peor de todo es que sólo hicieron falta unos minutos para comprobar que el partido iba a ser como fue. O espabilan o no van a necesitar de los servicios de Zidane en este Mundial, porque van a regresar a casa mucho antes de lo que se piensan.
La historia. Omam Biyik rebotó en el Getafe
En el partido inaugural de Italia 90, Omam Biyik marcó el 0-1 que tumbó a Argentina. El camerunés jugó en Francia, México e Italia. Después de una grave lesión, probó sin éxito con el Getafe, ya con 33 años. Ahora es ojeador de jugadores en Camerún.