Gárate intenta hoy el asalto al podio
La crono dictará sentencia. Hamilton aún sueña. Cipollini ganó ayer.

Ganarán los italianos el Giro pero nadie les sacará de pobres. Su último héroe, Savoldelli, es un campeón lánguido, siempre a punto de pedir perdón, más de lo mismo, primo de Garzelli. Lo normal sería que hoy venciera en la crono, que se confirmara como el triunfador, pero cómo descartar una última pirueta en esta carrera delirante.
Es verdad que Hamilton tiene condiciones para remontar un minuto y 28 segundos en 42,9 kilómetros, pero la última contrarreloj de una gran vuelta depende más de las fuerzas que de la técnica. Y luego está la confianza, la fe, la ventaja, todas con el líder.
Me dirán que en una situación semejante LeMond se enfrentó a Fignon y se la clavó (la daga, por supuesto). Y en plenos Campos Elíseos. Yo también lo recuerdo; aún encuentro confeti en algunos bolsillos. Pero fuera de combate Garzelli, Simoni y Casagrande, si los italianos perdieran a Savoldelli sufrirían un castigo desproporcionado, aunque a todos nos hayan quitado una novia en Gandía, que son cosas que pasan.
Por lo que se refiere al honor patrio, Juanma Gárate luchará por el tercer escalón del podio con Pietro Caucchioli, con el objetivo de meterle un segundo por kilómetro. Imposible hacer un pronóstico porque son ciclistas que coinciden en la rampa de lanzamiento: la misma edad (26 años), la misma valentía, igual punto de ebullición y me temo que los mismos merecimientos.
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Gárate se ha incluido en la élite del ciclismo yendo por libre, abandonado a su suerte, trabajando para los demás; por eso, a pesar de estar ahí, su presencia sigue en un segundo plano, entre las cortinas. El podio sería bueno, sobre todo, para que le enseñara la cara al mundo.
Ayer hubo etapa, que no me olvido, y ganó Mario Cipollini, el bello, 39 victorias totales en el Giro de Italia, a dos del mítico Alfredo Binda. Fue su sprint de más mérito, ya que Petacchi se aprovechó de los lanzadores del Rey León para llegar con ventaja a los últimos metros. Pero el guapo remontó y se alzó con la victoria, como casi siempre. Si gana mañana en Milán rozará la gesta, aunque el redoble de tambor durará un año. En el fondo Mario es el verdadero espíritu italiano, bello, pasional, poco dado a los esfuerzos prolongados, peligrosísimo en Gandía.