Mundial 2002 | Eslovenia

Zahovic, Rudonja y Pavlin, las amenazas

Un bravucón, un aficionado a los rallys y un economista, los mejores.

<B>AS, EN EL BÚNKER DE KATANEC</B>. Los eslovenos viven aislados en su hotel. El ‘Sargento Katanec’ controla cada movimiento de sus jugadores. En la foto, reunión en el hall.
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Eslovenia, el primer rival de España, tiene tres piedras angulares sobre las que apoya su juego: Zahovic, Rudonja y Pavlin. El ex valencianista Zahovic es el rey del grupo. Se gusta. Se atusa su larga melena y empieza a hacer malabarismos con el balón. Es un mediapunta clásico, con toque, dribling, visión y gol. Y con una lengua viperina que le ha traído muchos problemas. Pero no cambia y justifica su poco éxito en el Valencia lanzándole una granada oral a Cúper: "Es un perdedor y un técnico ultradefensivo".

Rudonja quizá sea el menos técnico de este triángulo, pero es la mosca cojonera. Ha sido nombrado deportista del año en Eslovenia por el gol que le marcó a Rumanía en la repesca y que aseguraba la plaza en el Mundial. Como futbolista es una bala y cuando cuelgue las botas aspira a ser piloto de rallys. "Tenemos que jugar nuestras bazas, no somos una gran selección, pero tenemos detalles y armas que pueden hacer daño". Como economista que es, Pavlin es cerebral en el campo y no despilfarra esfuerzo. De los tres es el que mejor entiende el fútbol como algo colectivo. Tiene una zurda precisa en los desplazamientos largos y coge el peso del partido.

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"Nos sentimos un poco nerviosos"

Eslovenia vive inmersa en la obsesión de dar la campanada contra España. Y esa obsesión comienza a pasar factura entre los jugadores. Ayer, el veterano defensa Zeljko Milinovic confesó que el equipo se encuentra "cada vez más nervioso", aunque precisó que "todo está dentro de los límites razonables. Si todos permanecemos concentrados, lo podemos hacer bien contra España en nuestro debut mundialista".

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