Yo digo Manuel Esteban

El gafe de Toni

Manolete
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Aunque mucha gente niegue la existencia de los gafes, lo cierto es que Toni Jiménez durante sus tres años en el Atlético ha sido un vivo ejemplo de la mala suerte. Es imposible tener tanta desgracia. Quizás debería haber intentado acudir a las meigas para que le quitaran el mal de ojo. El maldito gol de Tamudo en la final de Copa de Valencia le ha dejado marcado para su carrera deportiva. Tanto como la medalla de oro que ganó en los Juegos Olímpicos de Barcelona.

AToni le ficharon para formar, junto con Molina, la mejor pareja de porteros de España. Su estreno con el Atlético no pudo ser más desastroso, con gol del rayista Hernández en una salida desafortunada. Lo mismo que la rueda de prensa de ayer. Su gesto, aunque sea una broma, le retrata ante una afición que siempre le ha apoyado, salvo el día del Sevilla, en el que fue objeto de lanzamiento de huevos por el cabreo del descenso a los infiernos. Toni y el Atlético necesitan olvidarse. Ha sido uno de los futbolistas más negativos de la historia del club, aunque todavía tiene tiempo para volver por el camino que olvidó hace tres años y ser el buen portero que llevó a lo más alto a la selección olímpica. Acaba contrato con el club y tanta tranquilidad lleve como paz deja aquí. Estoy convencido de que cuando deje el Calderón volverá a ser el gran portero que era antes de recalar en la entidad del Manzanares.

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