España trabaja la presión y el achique
La Selección le marcó once goles en un partidillo a un equipo juvenil.

Segunda jornada de entrenamiento severo en Ulsan. José Antonio Camacho dispuso ayer un partidillo contra los juveniles del Hyundai, que fueron pasto de la ambición que el técnico inyecta en sus jugadores. Nada menos que once goles marcaron en dos tiempos de 25 minutos, en los que fue especialmente llamativa la obsesión del técnico por ejecutar la presión y el achique de espacios cuando el rival tiene la posesión de la pelota.
Camacho alineó en el primer tiempo un 4-3-3. El rival puso todo su empeño, pero se llevó seis goles en 25 minutos: tres de Luque, dos de Mendieta y uno de Xavi. La prueba sirvió para ver el regreso de Albelda al trabajo del grupo después de ocho días recuperándose. Funcionó bien por delante de los dos centrales y pareció encontrarse en un estado suficiente como para ganarse un puesto el domingo.
Pero Camacho tiene una idea cuya base está en un once ya perfilado. En ese equipo están en el aire De Pedro, en función de la recuperación de Albelda, y Juanfran o Romero, al que ayer siguió muy de cerca el técnico para tomar una decisión final. No obstante, Juanfran dejó sensación de una tremenda fuerza, rasgo que tanto gusta al de Cieza.
En esta segunda parte, los juveniles se llevaron otros cinco goles en 25 minutos: Valerón, Nadal, Raúl, Baraja y Diego Tristán fueron los autores.
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Un tiempo con la pirámide
Camacho resguardó a los centrales en la primera parte con el trabajo de un pivote, Albelda. En la segunda utilizó la ya famosa pirámide invertida, con Valerón, Raúl y Diego Tristán en el ataque de la misma.