Playoffs ACB | Real Madrid 74-Estudiantes 86

El peor Real Madrid de toda la historia

Estudiantes se impuso con brillantez en el quinto partido y pasa a semifinales, donde se enfrentará al Unicaja. Para el equipo blanco, desastroso balance

Martín Tello
Redacción de AS
Actualizado a

Minuto 17. Contraataque del Estudiantes: tres contra uno. Minuto 18, contraataque del Estudiantes: tres contra nadie. No me gusta nada la orina del enfermo, habría dicho mi amigo el guasón. Y es que el Madrid, en efecto, tenía una dolencia grave: la edad. En septiembre, mi colega Rafa W. González dijo que Sergio Scariolo había hecho un equipo de grandes ex jugadores. A veces, el periodista tiene razón.

Por primera vez en su historia, Estudiantes ha dejado en la cuneta al Real Madrid en una eliminatoria de playoff. Dos años atrás, el Madrid salvó el cuello en el quinto partido gracias a un fallo insólito de Chandler Thompson. El hombre que llegó para sustituirle, Marlon Garnett, ha sido esta vez el máximo encestador de la serie y el principal verdugo de los blancos (109 puntos, frente a los 61 de Tabak, máximo anotador rival).

En el libro de alegrías de la Demencia, la campaña 2001/02 ocupará lugar privilegiado. Nunca se había masacrado al gigante blanco con tanta frecuencia: en el Torneo Comunidad, en la Copa del Rey y en la Liga. El Real Madrid acaba de firmar la temporada con peor balance de su historia. Ya había terminado quinto en la Liga en otras dos ocasiones, pero en ambas tuvo el miniconsuelo de disputar finales en otras competiciones. Esta vez, ni eso. El tercer proyecto de Sergio Scariolo ha sido un desastre.

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Tal como había ocurrido en el cuarto asalto, Estudiantes dio al partido un ritmo infernal que condenó a los madridistas. Poco a poco, la torre blanca se fue desmoronando: primero sus pívots (fracaso absoluto de Tarlac, que le cuesta 448 millones de pesetas al club), luego sus aleros (naufragio de Herreros y Vukcevic) y por fin sus bases, con el habitual amago de lesión de Djordjevic, altibajos de Raúl López e incomparecencia de Attruia, al que Scariolo no consideró oportuno utilizar ni un solo instante.

Todo lo contrario en Estudiantes, donde Azofra mantuvo su gran nivel de director, ante una orquesta animosa, afinada y pletórica. Garnett enloqueció a sus defensores a base de entradas o triples y Carlos Jiménez aprovechó una vez más la circunstancia de que el Madrid carece de un tres con talla adecuada. Los pívots también mantuvieron su solidez, con Patterson al frente. Sólo la cuarta falta de Azofra les causó un corto eclipse.

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