Vi al mejor Camacho
Sinceramente dudaba de su estado de ánimo. Empecé a dudar menos cuando vi su decisión en la primera pachanga en Corea. Apostó por dos equipos, sólo dos. Por dos esquemas, sólo dos. Y eso, en los tiempos de indefinición táctica que corren, no es poco. Camacho jugará algunos partidos con cuatro defensas, dos todoterrenos en el centro (apunten Albelda y Baraja), tres por delante abriendo mucho el campo en las bandas y un punta. Por si falla, recurrirá al famoso tridente arriba, pero manteniendo los dos pivotes en el centro y transformando la defensa para dar entrada a tres centrales.
Noticias relacionadas
Me tranquilicé mucho más cuando hablé con él media hora en la tele. Estuvo dicharachero, ocurrente, riéndose incluso del numerito que se ha montado con el asunto Lorenzana. Otra conclusión: tras su piel de hombre duro, rudimentario, avasallador, se esconde la de un ganador que está disfrutando como nunca su primera y, quizá, última experiencia como seleccionador en un Mundial. O regresamos a España con la Copa el 1 de julio o José Antonio buscará de nuevo el trabajo diario en un equipo.
A miles de kilómetros de distancia y en el reencuentro emocionado con los lectores de AS, transmito las sensaciones que me ha dado el responsable técnico. Igual me equivoco, pero estén atentos.
